Los viajes largos en coche requieren que el conductor esté bien hidratado y, si bien no es recomendable conducir con el estómago lleno, tampoco es buena idea ir al volante muriéndonos de hambre. Esto lo sabemos todos los que alguna vez nos hemos embarcado en un road trip: llevar algo para picar en carretera es básico. Nos ayuda a mantenernos alerta, iguala un poco las necesidades alimenticias de todos los pasajeros (hay gente que siempre tiene hambre) y es en cierto modo un entretenimiento extra para pasar esas largas jornadas de coche.

Por supuesto, la idea nunca es evitar tener que parar. Esa parada cada dos horas sigue siendo lo más recomendable y en ella suele aprovecharse para picar algo. No obstante, llevar siempre algo de comer en el coche —aunque no viajemos con niños, que suele ser la razón principal por la que llevamos snacks— es recomendable. Ayuda a apaciguar el apetito cuando en realidad ya estamos llegando a nuestro destino y a producir saliva, que siempre nos ayuda a espabilarnos.

Pero ¿qué llevar? El primer paso es descartar lo que es mejor no llevar. Suele recurrirse, por costumbre y comodidad, a snacks poco saludables que además pueden afectar de forma negativa al conductor. Galletas, chocolatinas, refrescos azucarados, bolsas de snacks muy procesados (patatas fritas, frutos secos con sal, etc.)… Todos estos snacks incluyen muchísimos azúcares añadidos, grasas, gas o cafeína, que pueden sentar mal y crear sensación de pesadez en el estómago, malestar e incluso somnolencia.

Una vez descartado lo que es mejor no llevar, pasamos a los snacks que sí son recomendables. Lo más sencillo, especialmente si el conductor también va a picar, es recurrir a los frutos secos. Eso sí, naturales, esos que vienen sin sales añadidas. Nueces, pasas, anacardos, avellanas… Son sanos y muy cómodos de picotear, así que es siempre buena idea.

Otra opción es llevar fruta u hortalizas, quizá si se tiene tiempo ya cortadas desde casa. Cosas como zanahorias, uvas, tomates cherry, mandarinas, plátanos, fresas o manzanas son muy sencillas de comer y una fuente de energía y vitaminas, así que está bien tenerlos a mano.

Si se va a recurrir a galletas o a barritas de cereales, lo ideal es optar por las más sanas: las que contengan menos azúcares y sal y, en general, hayan sido menos procesadas.

En cuanto a la bebida, el agua es siempre la mejor opción (y la más fácil). Es cierto que en determinadas ocasiones muy específicas un refresco azucarado puede ser recomendable, pero en realidad esas ocasiones vienen dadas por la fatiga de un viaje largo. Lo mejor en estos casos es simplemente parar y descansar, recurriendo al refresco solo cuando sea de verdad imprescindible seguir conduciendo.

¿Cuáles son tus snacks preferidos en carretera?

Foto | Tookapic

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