No queremos admitirlo, pero el verano ya está dando sus últimos coletazos y el otoño asomando la patita por debajo de la puerta. Empieza una de las estaciones más bonitas —aunque menos sinónimo de vacaciones— del año: los colores ocres empiezan a teñir los bosques, el suelo se llena de hojas caídas, las temperaturas bajan, el aire se refresca… El otoño es también una época perfecta para salir de viaje con nuestro Citroën: es más agradable viajar sin el calor estival, los precios son ya de temporada baja y nos encontraremos con muchos menos turistas.

Pero antes de pensar en todos esos planes otoñales, vayan a incluir o no un viaje por carretera, debemos dedicarle un poco de tiempo a nuestro vehículo. El verano, hayamos viajado o no con él, suele dejar huella: las altas temperaturas, el tiempo que haya pasado a la intemperie, la sequedad del ambiente… ¿Cómo aprovechar el inicio del otoño para hacer una puesta a punto general del coche? Estos son algunos cosejos:

– Revisa los neumáticos. El verano muchas veces deja huella en ellos, especialmente si hemos conducido más de lo normal. Tenerlos a punto en otoño es básico para no tener problemas de adherencia, especialmente cuando llega la lluvia. Comprueba que su dibujo tiene al menos 1,6 mm de profundidad y que no haya otros daños como grietas o abolladuras. Además, debes cambiarlos también si tienen más de cuatro años.

– Revisa las luces. En otoño los días son más cortos y es necesario usar más las luces del coche. ¿Están en perfecto estado? Asegúrate de que todas funcionan (la multa por un faro fundido es de 200 euros) y, si hace unos cinco años que no las revisas, hazlo: aunque tú las veas bien, con los años pierden intensidad, por lo que un ojo experto nunca está de más.

– Carga o cambia la batería. ¿Más de cinco años? Cámbiala. Si no, asegúrate de que está bien cargada: es básico para que arranque bien el coche con frío. Lo último que quieres es ir a coger el coche una mañana y descubrir que el coche se te ha quedado sin batería.

– Comprueba las escobillas. El calor suele hacer mella en la goma de las escobillas, que puede cuartearse y dejar de cumplir su cometido tan eficientemente como antes. Comprueba si barren bien la suciedad y, si no es así, cámbialas. Debes cambiarlas también si tienen más de dos años.

– Revisa los líquidos. Comprueba que el aceite está entre sus marcas y, en motores de gasolina, no se ha oscurecido. Revisa también el líquido refrigerante, que mantiene el motor a una temperatura constante e interviene en el buen funcionamiento de la calefacción.

– Haz una limpieza general. El polvillo del verano sumado a las primeras lluvias hace que el coche acabe en un estado de limpieza bastante lamentable. Además, es posible que en el interior tengas restos de arena de la playa y polvo en general, por lo que es el momento perfecto para llevar el coche a que le hagan una buena limpieza en profundidad. Saldrá perfecto para enfrentarse al otoño.

Foto: Alexander Lyubavin

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