Con los avanzados coches de hoy en día muchos de los elementos mecánicos han sido sustituidos por sus equivalentes electrónicos: desde las manivelas de las ventanillas a los pedales de freno o incluso los cambios de marchas. En el caso del volante, el mas característico de los controles de un coche, la posibilidad de utilizar una especie de dirección asistida o «conducción por cable» elimina muchos de los elementos mecánicos, al menos los que conectan directamente el volante con la dirección y otras piezas.

Ahora bien: ¿por qué es el volante el diseño actual del control de la dirección de un coche? Y, en más de un siglo desde que se inventó, ¿por qué no han surgido alternativas mejores? Si la gente hoy en día es capaz de pilotar aviones con joysticks y coches en los simuladores con joysticks que caben en la palma de la mana, ¿veremos algún día el fin de los volantes?

Esta misma pregunta se hizo Jonathan M. Gitlin y ha dado lugar a un artículo publicado por la revista Ars Technica titulado Por qué nunca conducirás un coche con un joystick. Allí aprovecha para adentrarse en otros aspectos del diseño de vehículos, pero todo lo que tiene que ver con los volantes es especialmente interesante.

Entre las primeras razones está el factor de las costumbres arraigadas: miles de millones de personas conducen en todo el mundo con un volante redondo y dos o tres pedales; ese tipo de costumbres son difíciles de cambiar y tienden a mantenerse aunque haya alternativas mejores – un caso que recuerda al del teclado QWERTY de los ordenadores y otros dispositivos.

Otro detalle importante es el del control: aunque los joysticks de los ordenadores o los aviones a reacción permiten un control bastante fino, no es suficiente para las características de un coche: el recorrido de lado a lado de un joystick o un volante de otro tipo no puede competir con el de un volante tradicional.

Además de todo lo anterior, la precisión, feedback o retroalimentación que recibe el conductor de la carretera es diferente y mucho más limitado que con un volante grande; es como comparar el traqueteo que se siente en carretera con las vibraciones de los joysticks de la PlayStation. Quizá para los pilotos de Fórmula 1 sea suficiente… pero para el resto de la humanidad, no.

Por si fuera poco, queda una última y poderosa razón: las regulaciones legales, que probablemente harían difícil por no decir imposible vehículos que no cumplieran con algunas características que podrían cambiar pero son consideradas demasiado «básicas» como son el control del volante y de los pedales. De modo que al final quizá sea más probable que veamos coches sin conductor a coches con joystick popularizados masivamente.

Fotos: Hypnos + Volante @ Citroen.fr

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