Queridos lectores, como os comentaba en mi anterior aparición, todavía me quedaba un día con mi Citroën DS5 THP de aquel fin de semana famoso que iniciamos por pueblos y carreteras de la Sierra de Madrid. Aún teníamos que  seguir conociéndonos y valorando nuestra posible relación para saber si se convertía en estable y definitiva. Comprenderéis que día y medio es poco para tomar tamaña decisión.

Morrito del Citroën DS5 sobre fondo de cielo plomizo.

Para ello, lejos de tener una aburrida cita estática en un bar, pusimos rumbo a un pueblo con nombre de colonia china en su acepción de “territorio administrado por una potencia extranjera” y no en la de “fragancia asiática”.

Primera parada de nuestro viaje en el antiguo parador de Frascuelo que fue una de las mayores figuras del toreo del siglo XIX. En esta casa de postas los viajeros hacían un alto en el camino para descansar. Vestido de Max Azria, pendientes de Victorio & Lucchino y DS5 de Citroën

Ese pueblo sólo podía ser Chinchón. Una bellísima y encantadora localidad a 45 kilómetros de Madrid en la que mi DS5 y yo pasamos unas horas inolvidables. Él sorprendiéndome con su tecnología y confort y yo sorprendiéndole a él con unos preciosos paisajes, unas botellitas de anís que se negó a ingerir alegando que su depósito sólo admitía gasolina –¿una  burda excusa para evitar multas?- y mi gracejo natural para enfrentarme a los avances técnicos sin previa lectura de manual.

Ya más relajados al llegar a destino. Bolso de Loewe a juego con los chulísimos faros de Citroën y con coche pelín destartalado. ¡Pon algo rojo en tu “look”!

Productos típicos de Chinchón: tetas de novicia y pelotas de fraile, hojuelas para poner sobre miel, el riquísimo anís, ajos y objetos de cestería.

Lo bueno es que cuando hay química no hace falta que tu compañero sea igual que tú ni que tengáis las mismas aficiones. Ya os digo que no consume ni anís, ni cerveza, ni vino pero da igual, todo funcionó como la seda y a pesar de que tuvimos alguna intromisión  de terceros a modo de ménage à trois –bordillos que rozaron sus atractivas llantas sin pudor, ¡delante de mi!-, él me agradeció todas las atenciones con masajes en la zona lumbar a través de sus asientos.  Seis minutos de masaje y cuatro de descanso. Así hasta llegar a la hora. ¿Quién se podía resistir a esto? No fui yo, desde luego. Pero para tener todo bajo control si aún tras el masaje me quedaba fría, el muchachote con ruedas tenía un plan B para hacerme feliz: Sus asientos calefactados, activables individualmente  y que se agradecen todavía por estas fechas en las que no ha llegado el verano.

Las dos erres: Relax y riesgo. Todo, en Chinchón y en DS5.

Aunque tuvimos conversación fluida, de vez en cuando nos gustaba poner música en los momentos de más tranquilidad. Él me ofreció su toma USB. Tuve que confesarle que acababa de dejar las casetes y que hacía poco me había lanzado al mundo del Cd. El USB me sonaba a organización gubernamental secreta. Como era un auténtico caballero mantuvo su carrocería compacta y no se partió de risa. Todo un detalle. Y para agradarme me comentó que tenía un reloj analógico que haría las delicias de mi instinto vintage, como así fue.

Donde estén unas buenas agujas…

También me dijo que,  yo,  a su abuelo DS, apodado el Tiburón,  le habría encantado. En fin, eso no me gustó demasiado porque yo al que quería gustar era a él y no a su abuelo… Os podéis imaginar la cara de póquer que se me puso. Aún así, con intención de  ganármelo,  le llevé por sitios maravillosos de esta localidad y parece que lo conseguí.

Chicos, no había Museo Enológico así que hay que conformarse con el Etnológico. Chicas, cuidado con los tacones si venís por aquí.

Absolutamente imprescindible la visita al Parador de Chinchón. Convento agustino del siglo XVII ofrece paz, sosiego, cochinillo y sopa de ajo, entre otras cosas.

A mi DS5 le encantó la Plaza Mayor de Chinchón, declarada “maravilla de la Comunidad de Madrid” donde se celebran actos taurinos, ferias, comedias, autos sacramentales y dónde pudo aparcarse tranquilamente y a sus anchas al ser día laborable.  La plaza está soportalada y rodeada de casas de tres plantas y bonitos balcones de madera.

Posando en medio de la plaza gracias a la amabilidad de la Policía local. Ahí parecemos los dos pequeñitos pero es que la plaza es muy grande.

En estos balcones también encontraréis encantadores restaurantes.

Aunque su sofisticado ordenador de a bordo nos indicaba el consumo instantáneo, la autonomía, el consumo medio, la velocidad media, la marcha en la que íbamos y si me descuido el santoral del día, tuve que ser yo la que le indicara donde podíamos parar para comer,  de entre los numerosos lugares que nos ofrecía su navegador. Menos mal, porque si no ya me iba a entrar complejo de inútil.  Aún así, si venís algún día por aquí, los dos os recomendamos que visitéis la oficina de turismo. ¿Por qué? Porque tiene un espectacular lavadero municipal antiguo y un conjunto de azulejos artesanales procedentes de un proyecto artístico internacional.

Lavadora interactiva con programa de agua fría.

Volviendo a nuestro “planning”,  reservamos mesa en uno de los lugares más emblemáticos de este pueblo, el mesón Cuevas del Vino, con la exclusiva finalidad de  ponernos hasta arriba con su exquisito menú degustación de platos típicos de la zona.  Por aquí ha pasado gente ilustre y también gente guapa y divertida como nosotros: Orson Welles, Rafael Alberti, Yull Brinner y curiosamente, un montón de embajadores de un puñado de países, como pudimos comprobar en las firmas. Ha servido de marco para películas, programas y series de televisión. La comida es deliciosa y el trato amabilísimo.  Así que salimos de allí más que contentos. Yo un poquito más que él por lo que os dije que sólo consumía gasolina. ¡Él se lo pierde!

Chorizo a la brasa, morcilla del mesón, judías chinchoneras, morteruelo y migas entre otras viandas.

Tengo que confesar que me sentí insegura en algún momento. No cuando estaba en los brazos de mi DS5 sino cuando alguna lurpia lo miraba. Una es humana y qué le voy a hacer, siempre tienes miedo de que te quiten “lo bailao” y “lo conseguío”. Por suerte, el coche con cierto rubor, me comentó que tenía un buen sistema antirrobo así que podía estar tranquila que no se iba a ir con ninguna mala pécora al menos involuntariamente. Pues qué bien. Tampoco es que me dejara muy tranquila pero menos da una piedra. Resulta que la llave contiene un chip electrónico con un código secreto que no es el de “da Vinci” pero es secreto igualmente. Para que el arranque sea posible, este código tiene que ser reconocido.  Si no hay código, no hay puesta en marcha del motor.  Y me diréis, ya… pero ¿y si me “levantan” el coche en sentido literal? Si lo hacen, lo primero que se llevan es un bofetón de cuidado por mi parte que menuda soy yo con lo mío.  Y lo segundo, un buen pitido de alarma.

El DS5 posando en el Castillo de los Condes, del siglo XV. Aunque fue derruido en 1520, fue levantado de nuevo posteriormente. Su último uso fue como fábrica de licores.

En fin, celos aparte, la jornada transcurrió divertida e hice algunos avances porque cuando te empiezan a hablar de su familia es que la cosa va en serio, ¿o no? Y mi DS5 gasolina, ya al final de la jornada,  me habló de que quería presentarme a su primo, el Citroën DS5 Diésel Hybrid que ha sido el primer coche con motor híbrido diesel del mundo.  ¿O me lo comentaba para enchufarme al primo y dejarme a mi tirada? ¡Ay, ay, ay! ¡Qué todavía la vamos a tener! Ya sabía yo que un fin de semana entero sin una mínima discusión era un imposible.

Esto es un montaje evidente. Bueno, bonito pero por aquí pensamos que muchas veces lo barato sale caro.

Cerramos capítulo de fin de semana con nuestro DS5 THP. Como affaire de tres días ha sido maravilloso. Y… ¿quién sabe? A lo mejor el amor dura toda la vida. Pero hay que hacer varias apuestas por si acaso la escogida te falla. Así que pronto nos lanzaremos al divertido mundo de la infidelidad y probaremos otras posibilidades.  Para poder quedarnos con uno tenemos que probar el resto, por supuesto. Ojo, sólo aplicable a los coches, no a las mujeres. No quiero dar aquí argumentos en contra de mis propios intereses.

Aparcadito de vuelta a Madrid, tuvo un comportamiento excelente. A saber lo que estará haciendo ahora que no le vigilo.

Queridos lectores, nos vemos en nuestra próxima cita y esperamos que, para entonces, ya haya llegado algo similar a lo que llamamos verano.

¡¡Muchos besos y muchos kilómetros por recorrer!!

 

Sylvie Tartán.

(Agradecimientos al blog El Eremita –donde podéis encontrar información amplia sobre Chinchón- que nos informó rápida y profesionalmente sobre la figura de Frascuelo)

Comentarios

El mundo a bocados -

Muy divertido el tono del post, como siempre. Da gusto leerte. Hace poco también estuvimos en Chinchón…, pero nos faltó el DS.

Blanca -

Siempre me ha encantado Chinchon, los restaurantes, las casas, el pueblo, el parador…. y si vas con un DS5 mucho mas.

Marcos -

Como siempre, muy interesante la visión femenina de Citroën.

Aprovecha para hacer una excursión por el campo, que ahora está especialmente verde y ofrece una imagen espectacular.

Un beso.

Alexander Vórtice -

Muy buen artículo. Es bueno saber que el DS5 da seguridad allí por donde pisa.
Mi enhorabuena, una vez más a Sylvie Tartan.

Sylvie Tartán -

¡Síii, Marcos! Me encantan las flores y el verde. Se disfruta mucho ahora conduciendo y parando de vez en cuando. ¡Besos y gracias!

Nauj Sozap-Ladiv -

Magnífica entrada querida Sylvie, tal y como nos vienes acostumbrando, y magnífico coche sin duda el DS5, aunque tu bien sabes que lograrías vendernos un Simca 1000 con medio miilón de kilómetros. No es el caso, y bien se ve que estos DS son vanguardia tecnológica en muchos aspectos.
Por cierto que gran elección la de Chinchón, pueblo precioso en el que recuerdo una magnífica corrida de toros.
Enhorabuena y, recuerda, te seguimos…

manuel vazquez -

Gracias por relatar de manera tan acertada una ruta , salpicada de detalles de buen gusto e ideas para un próximo viaje por esos maravillosos parajes. Y gracias también por el ingenio y simpatía que reflejas , lo que unido al DS5 consigue la cuadratura del círculo en este magnifico blog .Ojalá que sigas mucho tiempo deleitándonos con tus viajes.

Sylvie Tartán -

¡Gracias Mr. Nauj! Encantadísima con ese seguimiento. Espero poder mantenerlo. El DS5 es pura tecnología, no sé si podría vederos el Simca 1000 igual. Bueno, seguro que le encontraría su gracia, ¡ja, ja! ¡Un beso!

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