Viernes por la mañana. Recibo una proposición y creo que no es indecente, ¡aleluya!  Tengo que pasar 48 horas en los brazos y la compañía de un flamante y azul grisáceo o gris azulado Citroën DS5 THP.  Como comprenderéis -vosotros mejor que nadie-, acepto encantada la propuesta a sabiendas de que puede haber alguna sorpresa porque eso es justamente lo que busco. Algo que incremente mis niveles de adrenalina sin tener que tirarme en paracaídas de una avioneta ni  tener que recibir a un inspector de Hacienda en mi despacho. Me gusta el riesgo pero con cierta seguridad.

Elegantísimo azul que combina a la perfección con mi look: vestido de Trakabarraka, Amazona de Loewe, bailarinas de Chanel, reloj Raymond Weil y Ray-Ban. Fotografía de Tanya Lacey.

En nuestro primer encuentro me enamoro de su exterior. Es lo normal visto lo visto. Profundizando un poco caigo rendida ante sus 200 cv de potencia que, todo sea dicho, no le vienen nada mal porque el coche es grande y pesa más de 1.500 kgs, un poco más que yo, que me siento pequeña a su lado, como mi cerebro a la hora de enfrentarse a tanta tecnología.  Pero no hay problema, este coche piensa por ti, así que me relajo. Y no es que no me gusten los avances de la ingeniería, lo que no me gusta es leer el texto necesario para comprenderlos.  En el caso de este bólido habría necesitado un cursillo prematrimonial, al menos, con monitor incluido y dispuesto a enseñarme todo.

El culete del DS5, una de las partes de su anatomía que más me pone. En la imagen, aparcado frente al edificio de la Bolsa en Madrid. Fotografía de Tanya Lacey.

Como os decía, el Citroën DS5 está especialmente diseñado para no tener apenas qué pensar y para que sólo os centréis en el placer de la conducción. Ni siquiera para abrir el coche hace falta llave y para arrancarlo, ¡tampoco! Pero ojo a los cacos, eso no quiere decir que lo pueda abrir cualquiera. Sólo su legítimo propietario que tendrá que llevar cerca de sí la llave mágica para que la máquina abra sus puertas con un leve roce táctil.

Se arranca a golpe de botón y desembrague. Y en ese momento, una pantalla transparente con un display hace aparición cuál instrumento de nave espacial, delante justo de vuestra cara, informando de determinados detalles de la conducción: velocidad, camino a seguir para llegar a destino si lo habéis programado en el navegador… Todo esto y mucho más para que no tengáis que apartar la mirada de la carretera.

“Head up display” en Madrid por el día y “head up display” en Madrid por la noche. Interior del DS5. Sí, ya sé que la velocidad máxima en ciudad es de 50 km/h…

Reitero. Para sacarle el máximo partido a vuestro DS5, imprescindible leeros el manual del usuario.  Yo, haciendo honor al sexo femenino de mi estilo,  –puntualizo, que seguramente haya mujeres que disfruten leyendo instrucciones-, salí a la aventura y fui probando botoncicos. El puesto del conductor está inspirado en los cockpit de los aviones así que os podéis imaginar la de trabajo que tuve porque todo, todo, está automatizado para que el conductor sólo se ocupe de disfrutar al máximo del placer de conducir.

Si ya me estreso con la cabina del DS5 con esto me tienen que llevar a urgencias. Imagen de http://www.456fis.org

Sinceramente, estos días me he sentido como Carla Bruni en el Elíseo. Al fondo, el maravilloso Hotel Ritz del que os recomiendo su terraza y jardín.

Yo salí a la aventura, como os he dicho, pero salí y mucho: Por la noche y por el día. Hay que probar los coches en todas las condiciones. Por la noche, el DS5 estuvo a la altura de mi viernes night porque queda de lo más estiloso y porque tiene unas luces que Dios se las bendiga tanto interiores como exteriores. En cuanto al polémico tema de que lleve incorporado un control de alcoholemia para que en caso de positivo se niegue a arrancar, tengo que decir que está muy bien como está.  No hace falta que Citroën le añada ningún servicio más. Si algo funciona, no lo arregles.

Noches locas sí, pero sin perder la compostura.

A la mañana siguiente y sin ninguna resaca por mi parte ni por parte del DS5, nos fuimos de excursión por la sierra. Si el día está soleado y caluroso y queréis ver el cielo gracias a su techo corredizo, lo cual es un gustazo, mejor que os avitualléis al efecto u os quedaréis con la cocorota demasiado caliente. Si es invierno, esa energía solar que entra por ahí será bienvenida. Además es una maravilla poder mirar hacia arriba, a las nubes y al cielo azul, sin los riesgos propios de  pájaros y aves que sucumben  a sus necesidades fisiológicas en pleno vuelo.

Los asientos del DS5 son como el Kamasutra, tienen infinidad de posturas. Sólo hay que buscar la más cómoda.

Con todo este equipamiento pusimos rumbo a Zarzalejo, un pueblecito de la sierra Oeste de Madrid. Como ya os digo que hacía calor, los asientos calefactados los dejamos para mejor ocasión y pusimos en marcha el aire acondicionado. Al ser el coche oscuro, se calienta que da gloria verlo. Así que para una buena eco-conducción lo ideal es abrir las ventanillas y lo aireadores antes que el aire acondicionado. Alcanzados los 50 km por hora, hay que cerrar ventanillas y poner el aire cuyo sistema, en el DS5, no contiene cloro y no representa ningún peligro para la capa de ozono.

Atrezzo: DS5 de gris-azul y yo de negro con vestido de Ángel Schelesser, collares Carolina Herrera e Isidoro Hernández, anillo Joaquín Berao, cestito vintage con pañuelo de Ella Luna, gafas Armani, sombrero Carmen Hernán y zuecos Swedish Hasbeens.

La carretera estaba maravillosamente decorada con flores silvestres y por primera vez en mi vida pude recoger amapolas de la carretera.  Entre que normalmente conduzco por autopista y no se puede parar y que algunas clases de amapolas son opiáceos y ya no es el primero que es detenido por hacer recolección, nunca había tenido la ocasión de cumplir este pequeño sueño. Por supuesto, niego todo lo dicho si las amapolas del campo son especie protegida y confirmo que las que salen en la foto son de plástico compradas en los chinos.

El DS5 lleva el color amapola en su interior. ¿Dónde? En el portalatas de la puerta. Portabebidas queda más fino.

Dejando a un lado mis floridas preferencia, os comento que si existe algún peligro –no me refiero a que pase una rubia impresionante o similar- o algún accidente/incidente, con el DS5 podéis estar más tranquilos y seguros de lo habitual. En el techo “aeronáutico” hay dos botones para poder hacer en su caso una llamada de emergencia o de asistencia. Si le dais por error, como intuyo me ocurrirá a mi tarde o temprano, no pasa nada. Volvéis a darle inmediatamente al botón de marras y se anulará la llamada ipso facto.

Para mayor seguridad, por el camino hacia Zarzalejo, existen búnkers construidos durante la Guerra Civil en el municipio de Valdemorillo.

Ya os he comentado que el DS5 es un coche grande, por dentro, por fuera y en su carácter. El habitáculo interior es amplio y cinco adultos pueden ir cómodos. El maletero es otro de los lujazos del coche. Caben dos adultos más atados y amordazados con lo cual las plazas se convierten en siete en un tris. Eso sí, si os para la Policía o la Guardia Civil tenéis que decir que a esos dos individuos no les conocéis de nada ni sabéis quién os los ha colocado ahí. Es el único pequeño inconveniente.

Por el camino paramos en un vivero y compramos lavanda. Pero no conseguimos rellenar el maletero ni un poquito.

Aparcar el Citroën DS5 es un gustazo hasta para mí. Siempre que vuestro coche lleve navegador, tendréis una cámara  con pantalla a todo color que se activa al dar marcha atrás. Muy útil para TODOS, no sólo para chicas. Y por cierto, lectores masculinos, ¿por qué os gusta tanto vernos aparcar? ¿Por qué os paráis a mirar hasta que el término de la maniobra? ¿Algún tipo de instinto ancestral desconocido para mí?

El DS5 despertó admiración y curiosidad en la plaza de Zarzalejo. Hubo propuestas de intercambio que tuve que rechazar de la forma más diplomática posible acogiéndome hasta a la Quinta Enmienda.

Y sigo insistiendo. Bravo por Citroën porque este color –que yo veo más azul marino que gris- es precioso y refinado. Eso sí, no os sentéis encima del coche un día de sol. Peligro de quemaduras en el trasero. Demostrado empíricamente.

Si venís a Zarzalejo no dejéis de visitar el restaurante La Posada, en la Plaza de la Constitución. Terracita al sol y buena comida y bebida.

Después de comer nos fuimos a probar el DS5 bajando el famoso Puerto de la Cruz Verde, muy frecuentado por moteros y muy divertido para conducir. Allí pude comprobar el agarre del coche en curvas cerradas –perfecto- y también sus frenos –impecables ante una moto que invadió nuestro carril.

A mitad de bajada os encontraréis La Silla de Felipe II, el observatorio del monarca durante la construcción del Monasterio de El Escorial entre los años 1563 a 1584. En su improvisado aparcamiento tuvimos el gusto de encontrarnos a un compañero de carreras, una monada de Lotus antiguo, biplaza, que compartió con nosotros el premio a la elegancia, cada uno en su categoría. El premio lo daba yo, claro.

Y llegamos por fin a San Lorenzo de El Escorial para tomar café. Si este lugar es majestuoso, nuestro DS5 encajaba la mar de bien dentro del singular espacio arquitectónico. La verdad es que aquí retratado te esperas que del DS5 salga algún dirigente de alto nivel, en el mejor sentido de la palabra, si es que lo tiene. Salga quien salga de este coche, chicos, no dudéis que el DS5 le aportará distinción y clase.

Líneas aerodinámicas y líneas puras y perfectas.

“En ocasiones veo muertos” y en ocasiones la tala de árboles está totalmente justificada.

Si venís por El Escorial no puedo dejar de recomendaros Croché Cafetín  para disfrutar del estilo parisino de los años 20, tanto dentro como fuera, en su agradable terraza sita en calle arbolada y sombría, ideal para el verano. Os sentiréis como “de vacaciones”. Miento, más relajados todavía.

Y aquí terminamos nuestro recorrido de día y medio. ¡Todavía nos quedan 24 horas de DS5 Experience que contaros!  Desde esta residencia real os despedimos hasta nueva orden no sin antes felicitar por su 45º aniversario al monísimo Citroën Méhari. Y aún sin aniversario también felicitamos a nuestro DS5 THP por haberse portado tan bien y ser tan guapo.

¡Ole, ole y ole!

Que tengáis una semana estupenda y muy DS, o sea, llena de encanto, glamour y diversión.  Nos volvemos a ver en unos días en un nuevo capítulo de Road Stories by Sylvie Tartán.

¡Muchos, pero que muchos, besos!

 

Sylvie Tartán.

Comentarios

Juanma -

Que suerte..!!

Yo hice la reserva en Citroen para probarlo y me llamaron para indicarme que no podían ofrecerme el DS5, sólo el DS4.

En fin…otra vez será.

Blanca -

Me ha encantado el coche, no se si porque a ti te queda genial o porque realmente es bonito… Guapisima con tus modelitos.
Muy gracioso lo del control de alcoholemia, mas de uno se quedaria sin poder arrancar el coche

Olga -

Que coche mas bonito y elegante, y tu perfecta como siempre.

Sylvie Tartán -

¡Gracias! Bueno, lo del control de alcoholemia yo creo que existe o al menos alguna marca se lo ha planteado alguna vez. ¡No es invención mía! ¡Un beso!

Sylvie Tartán -

Gracias Mundo a bocados. La verdad es que es un disfrute en todos los sentidos. Y el color es de lo más elegante que he visto. ¡Besitos!

Ladymarcas -

Que divino es todo!!!! El coche , el estilismo, el campo…, me parece ideal y bucólico

Nauj Sozap-Ladiv -

Estimada Sylvie, maravillosa excursión por la sierra, elegantísima la conductora y hermosísimo el conducido. ¿O era al revés…? En todo caso, enhorabuena por esa perfecta dosis de moda, automovilismo, historia, hostelería y encanto.

Yolanda Gonzalo -

Un día ideal, con un coche y una conductora ideales… se puede pedir más? estoy segura que no 🙂 muchos besos!!!

Eva Blanco -

Que ameno ha sido! Casi podía oler los aromas del campo, el día acompañaba por suerte!
Me han encantado todas las comodidades dentro y fuera, muy práctica la apertura tactil, ¿cuánto tiempo he perdido buscando las llaves en el bolso…?
Esperando al siguiente Sylvie!

Sylvie Tartán -

Siempre se puede pedir más… Que justo esa noche te toque la lotería, ¡por ejemplo! ¡Ja, ja! ¡Un besote!

Sylvie Tartán -

¡Es lo mejor! Yo no encuentro ni las del coche ni las de casa en los bolsos. El sistema es genial. ¡Da mucho gusto! ¡Un beso, Eva!

Francisco Fernandez -

Yo tengo un citroen y por estica muy bonito, pero el tema de mecanica es lo peor, siempre dan muchos problemas, cuando no una cosa es otra en fin que al cabo de los cuatro años lo quieres vender por el monton de fallos que dan, y tengo conocidos que tambien tienen citroen y les pasa lo mismo es una verguenza de marca.

Sylvie Tartán -

¡Vaya, Francisco! Mala pata. Por desgracia yo te podría contar historias similares vividas en propias carnes y propias ruedas sobre otras marcas consideradas incluso por encima de Citroën. Lo que te dicen siempre es que son máquinas y las máquinas se estropean. No sé si es la respuesta adecuada. Sienta mal cuando te pasa y ya te digo que a mi me ha pasado y conozco casos de todo tipo en todas las marcas. Pero cuando le toca a uno fastidia mucho, eso es cierto. Lo siento porque yo he estado en tu situación. ¡Un abrazo!

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