La conducción eficiente está en boca de todos, o al menos, es un concepto que se viene escuchando cada vez más desde que comenzó la crisis económica. La conducción eficiente permite ahorrar hasta un 15% en combustible, es otro titular muy manido que capta inmediatamente la atención de los consumidores.

Existen decenas de páginas, libros, vídeos demostrativos y multitud de cursos y recursos para aprender las técnicas de conducción eficiente, y se la relaciona con la conducción defensiva (es decir, que se le da un matiz de seguridad vial que la hace todavía más interesante), pero con todo, no es una conducción que se practique de forma generalizada. ¿Por qué? ¿Puede ser que la pregunta más simple sea la más difícil de responder satisfactoriamente para la mayoría de los conductores?

Conducción eficiente es lo mismo que conducción con sentido común


Llamadme transgresor, pero creo que la diferencia entre una conducción eficiente y una conducción no eficiente está en el sentido común. Me gusta definir la conducción eficiente como la conducción que optimiza a la vez el consumo, la rapidez y la comodidad. Quiero explicarlo con ejemplos:

Imaginemos dos semáforos separados por 200 metros. Tenemos dos coches exactamente iguales que van a desplazarse a una media de 25 km/h entre los dos puntos, pero uno de ellos va a acelerar y frenar mucho más bruscamente, apurando alguna marcha corta. Ambos van a parar porque no hay otra opción, el semáforo estará en rojo hagan lo que hagan.

Evidentemente, el que acelera y frena bruscamente no va a conseguir ningún beneficio más que el posible y dudoso “gustillo” de exprimir el coche. Gastará más embrague, combustible, frenos, neumáticos, suspensiones,… que el que sabe lo que va a ocurrir y circula tranquilamente. Y los dos estarán el mismo tiempo entre semáforo y semáforo, porque ambos se han tenido que parar.

Ese es el principio de la conducción eficiente: anticiparse, conducir tranquila y suavemente y cuidar aquéllo que estás conduciendo. ¿La forma de conseguirlo? Existen muchas técnicas, que hoy no vamos a detallar en profundidad, pero que podríamos hacerlo a posteriori en este blog.

La principal clave para ahorrar con la conducción eficiente es no tener prisa. Anticiparse a los acontecimientos (un semáforo que se pone en ámbar, una posible maniobra de otro coche que nos obstaculice más adelante), y tratar con dulzura los pedales de freno y acelerador del coche. No se trata de ir a ritmo de caracol, sino hacer las cosas con suavidad, conscientes de que la ciudad tiene sus tiempos y nosotros no los vamos a recortar tanto como pensamos, por mucho que corramos. Simplemente, nos sale más caro.

Suavidad con los mandos del coche, anticipación, cambios de marcha prematuros (sin pasarnos por lo bajo), todas ellas son técnicas archiconocidas, que podemos creernos a priori, pero sí que nos creeremos una vez comparemos el consumo antes y el consumo después. Sin embargo, la técnica más valiosa es nuestro sentido común, así que tendremos mucho ganado una vez que lo “activemos” en la conducción.

¿Quieres conocer más trucos para ahorrar combustible? Permanece atento.

Comentarios

JoaquínDS -

Yo “vengo” de practicar una conducción que a veces podría tratarse de agresiva. Sin embargo, desde hace unos pocos años decidí aplicar lo que aquí se comenta: el sentido común. Posteriormente empecé a escuchar lo de conducción eficiente, y tengo que decir que además de ahorro, se gana en tranquilidad. Los cabreos, los insultos,… si te hacen, que hagan, pero yo NO. Ahora conduzco mas tranquilo, disfrutando de la ruta y de mi coche sin necesidad de exprimirlo. Todo son ventajas

fco jose roman -

yohice un curso de conduccion ecologica y si qque se nota en el consumo del coche y parace una tonteria pero es interesante asique yo lo recomienod y me gustaria hacer otro para recordar varias cosas que se olvidan

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