Todos sabemos lo que es estar en mitad de un atasco en nuestra ciudad. Es más, en la mayoría de los casos, sabemos también que ese atasco se va a producir, ya que es típico de ciertas horas, y sin embargo no hacemos nada por evitarlo. Las ciudades llevan años intentando reducir estas congestiones (con la contaminación que producen) con sistemas que cobran a los usuarios que entran en determinadas zonas a determinadas horas, y Singapur fue siempre una de las pioneras. Ahora podría estar a punto de dar un paso más adelante.

El sistema anti-tráfico de Singapur, que cobra a los usuarios que entran en determinada zona con el coche, lleva desarrollándose y evolucionando desde que se implantó en los años 70, pero había algo que todavía no habían logrado superar: la necesidad de infraestructuras externas para delimitar la zona que tiene tendencia a la congestión.

Pero ahora dos estudiantes del MIT, Jason Gao y Li-Shiuan Peh, han dado con un nuevo sistema que no necesita esa infraestructura, con lo que permite adaptar la zona “prohibida” según las necesidades de tráfico. Su idea, a la que han llamado RoadRunner, consiste en otorgar a cada coche que entre en esa zona una señal digital única. Estas señales digitales son limitadas, por lo que si alguien quiere entrar y la zona está “llena”, recibirá instrucciones por voz para encontrar una ruta alternativa.

El gran cambio con respecto a los sistemas anteriores es que RoadRunner utiliza la tecnología 802.11p, un estándar similar al wifi pero con mayor rango de cobertura. Cada coche lleva un pequeño dispositivo similar al del pago automático de las autopistas que se comunica con un servidor central, diciéndole dónde está. Los coches que entren en la zona delineada recibirán esa señal, y los que la dejan, dejan libre su señal para ser tomada por otro conductor que quiera entrar.

El sistema actual requiere la instalación de arcos en las entradas a las zonas centrales de la ciudad. Foto: teddy-rised

Al liberar al sistema de la necesidad de una infraestructura externa, se libera también de la obligación de tener zonas delimitadas fijas. El responsable municipal puede trazar en cada momento cuál es el área en el que está habiendo mayor congestión, evitando así que entren más vehículos en ella.

RoadRunner, que en simulaciones que utilizaban los datos de tráfico de Singapur logró aumentar en un 8% la velocidad de los coches de las áreas congestionadas, tiene todavía un gran reto que solucionar. El problema de las áreas con tendencia a atascarse no es tanto que los conductores vayan siempre por esas rutas, sino que tienen la zona como destino, ya que sus trabajos se encuentran ahí. Pero ocuparse de este tema quedará para otros investigadores.

Foto portada | Epsos.de

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