Aunque no es necesario esperar a que el coche coja temperatura para empezar a circular sí que resulta conveniente iniciar la marcha con suavidad, al menos durante los primeros cientos de metros o minutos de conducción. De este modo el aceite tiene tiempo de distribuirse bien y de llegar a todos los rincones del motor. El aceite reduce la fricción entre las piezas en movimiento para que el motor funcione de forma suave y eficiente a la vez que limpia los elementos mecánicos y contribuye con la refrigeración del motor.

En general para cuidar el motor se recomienda acelerar con suavidad no bruscamente, y circular manteniendo la aguja del cuentarrevoluciones en una zona intermedia de la escala, sin revolucionar el motor exceso ni tampoco llevarlo demasiado bajo de vueltas: por ejemplo entre las 1500 y 2500 o 3000 rpm suele ser adecuado, aunque esto depende mucho de cada coche, del tipo de motor (si es gasolina o diésel) y de las circunstancias del tráfico. Con la aguja en los extremos del cuentarrevoluciones, demasiado altas o demasiado bajas, el motor es menos eficiente, lo que significa que el consumo de combustible y las emisiones contaminantes aumentan mientras que la fuerza se reduce.

Tan sano como es iniciar la circulación con el coche frío con suavidad también lo es revolucionar el motor ocasionalmente, acelerando suavemente. Revolucionar el motor no significa circular a más velocidad, sino usar una marcha más baja. Se trata de subir las revoluciones del motor un poco más de lo habitual, pero sin llegar a la zona roja. Haciendo esto se aceleran los movimientos de los componentes mecánicos del motor y de la transmisión y aumenta la velocidad de circulación del aceite y de los gases que circulan por el motor y por el escape. Todo ello ayuda a limpiar de suciedad el interior del motor: sustancias químicas, polvo, virutas y los depósitos de carbonilla que pueden formarse en las válvulas y en el colector, la admisión y en la propia cámara de combustión.

También el sistema de escape funciona de forma más eficiente en su tarea de eliminar humos y partículas nocivas cuando los gases se mueven y alcanzan una temperatura por encima de 500°. Una buena ocasión es acelerar progresivamente mientras se circula por una autopista o carretera sin pendiente, en zona llana, para evitar sobrecargar de esfuerzo al motor, y es una práctica especialmente necesaria cuando el coche suele realizar a diario trayectos cortos o cuando se hacen muchos kilómetros por ciudad.

Fuente: YourMechanic.com
Fotografía: Benjamin Child.

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