Queridos, no os digo nada nuevo si os cuento que la humanidad –entre la que creo que me encuentro incluida, salvo por la mañana al despertarme-, se pasa la vida buscando la forma de encontrar la felicidad. Una felicidad que siempre imaginamos gigante, grandiosa, duradera en el tiempo y, curiosamente,  en poder de los demás y no en el nuestro.

¿Qué nos ocurre? Pues que esa Gran Felicidad, aparte de ser el nombre de muchos restaurantes chinos de este país, no es un todo compacto sino un conjunto de experiencias que vamos viviendo todos los días en pequeños momentos y acumulando en nuestros recuerdos desde que nacemos. Un rico desayuno, el beso de tu niño antes de irse al cole, descubrir que las palomitas, a las que eres adicta, tienen antioxidantes, comprobar que a tu jefa le ha salido una nueva arruga… La clave, saber reconocer esos momentos, apreciarlos, capturarlos e intentar hacerlos rutina diaria. Rutina de sentimientos, emociones y placer.

Para los que disfrutamos conduciendo, uno de esos momentos especiales del día, comienza arrancando un motor.  En mi caso,  siempre, el de un Citroën DS.

¿Te gusta conducir? Pues no. En Citroën, ¡¡nos encanta conducir!!

Cuando arranco el motor de mi máquina y aquello comienza a moverse, yo siento algo que no sé explicaros. ¡Si hasta desde pequeña me gustaba el olor a combustible! El momento de parar en una gasolinera era uno de esos instantes de pequeña felicidad que intentaba absorber aspirando bien fuerte. Y a pesar de que esa sensación la he perdido en parte porque ahora papá no paga la factura sino que la tengo que pagar yo y ya no me huele tan bien la cosa, sí he conservado la pasión por ir sobre cuatro ruedas.  No cuatro ruedas cualesquiera -salí  “pijita”-, sino unas que estén bien puestas. Porque aquí, chicos, el tamaño sí que importa y la llanta no le va a la zaga.  Por algo son los dos primeros detalles en los que me fijo cuando conozco un coche.  Bueno, miento, el primero es el color  aunque esta afirmación no me deje en muy buen lugar. Ya sé que la belleza está en el interior, pero… ¡uf!

Rueda de la linea DS

Sigamos a vueltas con la Felicidad. Otro de mis pequeños placeres diarios confesables es comer.  Supongo que la inmensa mayoría de vosotros compartís conmigo la opinión de que la hora de la comida es uno de los mejores momentos del día.

Por ello, Conducción + Comida = Gran Satisfacción.  Pero, ¡ojo, queridos! Aunque pudiera parecer que me estoy refiriendo a  comer un sándwich en pleno viaje o abrir una bolsa de gusanitos para calmar la ansiedad que origina un atasco, os aseguro que no es de eso de lo que hablo. Además, ¡jamás llenaría de migas el interior de mi DS ni dejaría a nadie que lo hiciera so pena de clavarle las garras!

De lo que hablo es de unir dos experiencias, la de la conducción y la gastronómica, de forma sucesiva y no simultánea.

Riquísimo pan chino recién horneado de StreetXo. Enseguida os cuento.

Así que para llevar a cabo esta idea, con cierto refinamiento por supuesto, lo primero es escoger un buen coche. El otro día, yo elegí de mi parque automovilístico un DS5 Hybrid4 (Celta 3, Valladolid 1).  Quería tener una travesía urbanita en condiciones antes de satisfacer a mi estómago rezongón.  Me apetecía ir viendo el cielo (“Sr. agente, sólo en el momento en el que me paro, se lo juro”) y bien calentita sin necesidad de que nadie me diera un bofetón.

Al final, tan a gusto estaba dentro del coche que me quedé por los alrededores de mi destino un buen rato, cuál avión dando vueltas esperando pista de aterrizaje.

La Torre de Madrid, el rascacielos residencial más alto de la capital y donde están ahora invirtiendo las grandes fortunas, visto desde un DS5 Hybrid4 (Deportivo 1, Málaga 0).

Y hablando de aviones, otra de las gozadas de este coche, es la sensación de estar pilotando uno, con tanto mando arriba, abajo, al centro y p…  Bueno, eso, que parece que vas en la cabina de un 747 y lo digo con conocimiento de causa, que yo sí he ido en una, gracias al tráfico aéreo de influencias con algún que otro piloto.  La única ventaja del avión, os aseguro, es que lleva azafatas de serie y en el DS5, la azafata eres tú, lo cual tampoco es gran problema.  ¿No es la fantasía de cualquier hombre?

Cabina del DS5 Hybrid4.

Cabina del Boeing 787. Sí, tiene más botoncicos, pero vamos, nada que envidiar… (Fotografía de Wicked Magazine)

Volvamos al momento en cuestión. Cuando por fin decidí aparcar para no llegar a la sobredosis, me dirigí a uno de los nuevos templos del buen comer en la capital: el Gourmet Experience de El Corte Inglés de Gran Vía en Madrid.  Un multiespacio gastronómico,  abierto no hace ni dos meses, mezcla de mercado y gran tienda delicatessen, en el que podréis escoger entre comprar productos y/o platos para llevaros a casa, o bien  saborearlos allí.  Eso sí, todo lo  más “in” de la cocina actual.

Con vestido de Purificación García y botas de Carolina Herrera, preparada para la Experience.

Rincón, también de estética aeroespacial, para sentarte a comer lo que hayas adquirido

De las muchas opciones que hay por allí, en la que me detuve fue en StreetXo.  ¿Os suena un restaurante con dos estrellas Michelín que se llama DiverXo aquí en Madrid? Pues StreetXo es del mismo chef, el famoso David Muñoz, y ésta es una versión más casual y distendida que no de menor calidad, de su cocina. Eso sí, más asequible ya que es otro concepto de local a caballo entre un restaurante y  una especie de puesto callejero de comida de alto standing.

A ritmo de música discotequera, con simpáticos cocineros que te preparan los platos y trabajan la materia prima ante tus ojos, aquí podréis degustar espeto de pollo pequinés y bonito ahumado,  ñoquis de arroz glutinoso con boloñesa coreana o cocido Hong-Kong Madrid con tamarindo al carbón, entre otros. Todo acompañado de multitud de especias y salsas.   Además está permitido por el protocolo mojar su delicioso pan chino en ellas. Sí, ese mismo pan chino que hace unos párrafos yo prohibía comer en mi coche. Y no he cambiado de opinión.

No hay taburetes, así puedes comer y bailar a la vez.

Rafa, cocinero jefe a la derecha con uno de sus compis. Si venís os atenderán de maravilla. Derroche de “buen rollo” y buena cocina.

Todo el proceso de cocinado y preparación del plato es público y notorio.

Riquísimo y de consumo obligado, el “Chilli Crab” Pimentón, chipotles. Palo corto. ¡Para chuparse los dedos! Literalmente.

Después del homenaje gastronómico, de vuelta al placer automovilístico. Al parking a recoger y volver a disfrutar de mi DS5 Hybrid4 (Recreativo 1, Sporting 1, no puedo evitarlo…) que incorpora el primer motor híbrido diésel del mundo y que por cierto, acaba de recibir el premio de los lectores de Motorpasion al mejor híbrido de 2012.  Así que, si tenéis la gran suerte de disfrutar de uno, que sepáis que podéis mirar a los demás compañeros de carretera por encima del chasis.  Que eso también da su gustito.

DS5 Hybrid4. Os juro que no elegí a propósito la planta de parking de color rosa. ¡Jamás lo haría! ¿Jamás?

Y yo que soy de paladar exigente pero también de pulmón solidario y que una de mis rutinas casi diarias es el reciclaje (de cosas y personas), me siento bien sabiendo que mi coche reduce las emisiones que contaminan el aire.  Ya sabéis que tiene dos motores, uno delante, térmico diésel y otro detrás, eléctrico e independiente de Unión Fenosa, Iberdrola o cualquier otra empresa hostil, ya que el motor se recarga en frenada y en desaceleración.

De esos momentos casi mágicos tuve constancia gracias a la pantalla de a bordo que me lo hace saber y a la que sólo le echo en cara no ser más personal y expresiva. Un “¡Buena chica!”, o “Eres la mejor” serían mensajes perfectos a incorporar y complementarían mi buen estado de ánimo conduciendo.  (Nota: comentárselo a los ingenieros de Citroën)

La prueba fehaciente de lo que os cuento.

Y nada más por ahora, queridos y pacientes lectores. Pronto me volveré a reunir con vosotros y espero que no en el “más allá” sino antes, para contaros mis experiencias DS3. Es lo bueno de poder elegir coche según el ánimo del día, el lugar al que vas y el modelito de ropa que has escogido. ¡Un lujazo!

Nos vemos pronto. Entre tanto, abrigaos bien, cumplid las normas de tráfico con resignación y comenzad el año con ilusión y alegría.

¡Besitos virtuales, cariñosos y siempre motorizados!

Sylvie Tartán.

 

 

 

Comentarios

yolanda -

Como siempre, un placer leerte. Los dos primeros párrafos son para imprimir y releer todos los días. Buen fin de semana!

mininessie -

genial reportaje!
muchas gracias por la información!!

Mini Fashion Posts -

Fantástico y ameno reportaje Sylvie, ¡me ha gustado!, ¡sí señor! Yo también recomiendo, Gourmet Experience, concretamente, soy muy asidua al de El Corte Inglés de la calle Goya. Siempre que tengo que hacer algún recadito matutino por la zona, termino comiendo allí, sola o en compañía, ¡me encanta!
¡Besos fuertes!
Alicia (www.minifashionposts.com)

julio -

Este blog, cada día me gusta más. Entretenido,con mucha chispa y al mismo tiempo educativo. Enhorabuena Sylvie Tartán!!

Mike Blueberry -

Que placer leer artículos como éste; te felicito Sylvie y te animo a que sigas con este tipo de artículos tan “OSADOS” y “ANIMADOS” en los tiempos actuales

Kitty -

Cuando Citroen DS5 se paseará por las calles de Barcelona??
Por lo demas me ha encantado la entrada

Jorge M -

Muy bueno el articulo. A la espera del siguiente

Eva Blanco -

Sylvie! Ha sido fantástico, la descripción del coche y todos su “artilugios” tecnológicos y ese humor ácido que ya te caracteriza y que engancha, el cual, cada vez que te leo ya me sale la sonrisa sola.
Sigue así!

Ana -

Lo que más me gusto fue lo de comer y bailar !!

Luis -

No puedo dejar de leerte, creo que Citroën DS y tú hacéis muy buena pareja. ¡Mi más sincera enhorabuena!

Vortex -

Grandes letras, estimada Srta. Tartan, un placer leerte y disfrutar
de los placeres mundanos y -casi nunca- divinos narrados por ti.

Un saludo y muchos éxitos.

Nauj Sozap-Ladiv -

Fenomenal la entrada Sylvie, hermoso coche y total coincidencia en combinar conducción con gastronomía. Gastrucción?, condunomía…? Felicidades

manuel vazquez -

Sabes conjugar de manera exquisita el placer de viajar ( En este caso con un Citroén con los últimos avances y comodidades ) y el placer de la buena gastronomía.Me parece fantástico y seguiré tu blog esperando que nos descubras más rutas , vivencias y placeres mundanos.Enhorabuena.

Sylvie Tartán -

¡¡Muchísimas gracias a todos!! Así da gusto escribir, conducir, comer y poder contároslo. ¡Un besito y hasta el próximo viernes!

ladymarcas -

Tu siempre tan divina, bueno y el coche tambien… Ya estoy esperando la nueva entrada

Blanca -

Siempre he querido tener un hibrido, pero como solo hago autopista, no le veo la razon de ser. Por lo demas me ha gustado mucho este reportaje. un beso mu fuerte y sigue asi

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