Los neumáticos son el sistema de seguridad más preciado en el coche. Además, son el único punto de apoyo con la carretera, proporcionándonos adherencia y convirtiendo en movimiento la fuerza del motor. Siendo así, es curiosa la cantidad de conductores que descuidan el correcto mantenimiento de los neumáticos, y que con ello aumentan las probabilidades de tener un percance, además de consumir carburante en exceso.

Igual que realizamos un seguimiento periódico de otros sistemas, como los filtros de aire o los cambios de aceite, los neumáticos deben incluirse en la ronda de revisiones habituales, revisando al menos la presión de inflado y el nivel de profundidad del dibujo. Solo con eso nos aseguraremos de que los neumáticos cumplan a la perfección su cometido.

 ¿Qué pasa si tenemos una presión de inflado incorrecta?

La presión de inflado óptima es la que permite al neumático tener mayor superficie de contacto con el asfalto. A mayor superficie de contacto, mejor respuesta y más seguridad. Los neumáticos se adaptan a las irregularidades del terreno y cuanta más cantidad de goma esté en contacto con el suelo, mejor optimizamos el consumo de energía y más adherencia tendremos disponible.

Si la presión es incorrecta puede ser que nos hayamos pasado por lo alto, o que no lleguemos al mínimo recomendado. En ambos casos estamos manteniendo menos superficie de neumático en contacto con la carretera, y además estaremos desgastando el neumático de forma irregular:

  • Baja presión de inflado: provoca sobrecalentamiento, mayor resistencia a la rodadura y desgaste prematuro.
  • Exceso de presión: reduce la vida útil del neumático, el agarre y produce un desgaste irregular.

Ambos casos entrañan un riesgo para la seguridad vial, pues un neumático sobrecalentado no tiene una adherencia óptima y puede sufrir daños en su estructura, entre otras cosas, mientras que un neumático con exceso de presión nos dará la sensación de estar rodando sobre un suelo poco “amistoso” (da sensación de poca adherencia).

Otros factores que pueden afectar al neumático

Cada tipo de neumático tiene sus propias características. El rango de velocidades para el que están fabricados, el peso que pueden soportar, las presiones o el consumo de combustible (recientemente se ha aprobado nuevo sistema de etiquetado de neumáticos en Europa que controla la eficiencia, consumo y emisiones de gases contaminantes asociados) son ejemplos.

Usar de manera incorrecta los neumáticos nos lleva a que se degraden de forma incorrecta, lo que a su vez es un riesgo. Conducir a velocidad excesiva o sobrecargar el coche son dos factores que afectan a la vida útil del neumático. Debemos ser cuidadosos en ese aspecto, pues como mencionamos al principio del artículo, ellos son el único punto de contacto con la carretera, y de su correcto estado de “forma” depende en gran medida nuestra seguridad vial.

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