La industria del automóvil ha confiado durante décadas en el uso de los metales como pilar inamovible en la forma de entender y crear nuevos modelos. El Acero es el verdadero protagonista de esta idea que ha conseguido evolucionar hasta ofrecer diseños, características y configuraciones imposibles de imaginar ni por el ingeniero más visionario de la época.

Pero ahora, en un momento donde la eficiencia es dueña y señora de todos los departamentos de desarrollo de un nuevo vehículo, el Acero ve como nuevos materiales comienzan a irrumpir en la industria demostrando como no todo está inventado. Fibras, polímeros, resinas, pigmentos, y así hasta un largo listado de nuevos elementos, reclaman para sí un mayor protagonismo que sirva a los nuevos automóviles para descubrir nuevas vertientes en diseño, eficiencia y comportamiento de estructuras.

Polímeros y resinas cada vez más protagonistas

Aluminio y Magnesio son los metales que ahora pretenden recoger el testigo del Acero gracias a unas cualidades técnicas en consonancia con las más altas exigencias en seguridad, pero ofreciendo además un peso en báscula hasta tres veces inferior y con unos costes cada vez más reducidos gracias al desarrollo de nuevas técnicas.

La fibra de carbono y su derivado denominado CFRP, polímeros reforzados con fibra de carbono, es una de la estrellas indiscutibles de esta nueva oleada de materiales. Pero ni mucho menos es la única con el uso cada vez más intenso de polímeros reforzados con fibra de vidrio (GFRP), tejidos Kevlar o resinas.

El interés por la sostenibilidad y posibilidad de reciclado de los automóviles es también una preocupación en alza, algo que se demuestra con el uso de plásticos procedentes de envases reciclados, fibras extraídas de desechos de plantación o sustitución de componentes sintéticos por elementos de origen natural biodegradable.

Más eficiencia, más diseño y más personalización

Una muestra clara del nuevo protagonismo de estos denominados “nuevos materiales” lo tenemos en la implementación de los Airbumps en el nuevo Citroën C4 Cactus, un modelo que se servirá de paneles fabricados en poliuretano termoplástico que esconden cámaras de aire en su interior para conseguir absorber la energía de pequeños impactos y roces sin presentar desperfectos.

Contar con paneles intercambiales, texturas sustituibles y diseños personalizados es el objetivo de una industria que cada vez cuenta con menos límites gracias a las facilidades de fabricación que ofrecen toda esta serie de nuevos materiales. A día de hoy ya se fabrican chasis de fibra de carbono y CFRP en producción en masa.

El actual momento es un periodo de transición donde el nuevo automóvil necesita reinventar los conceptos clásicos para adaptarlos a una nueva forma de entender la movilidad. Más allá de la eficiencia y la seguridad, la llegada de estos nuevos materiales también defiende la importancia de la personalización en los productos a través del diseño.

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