Comunicación y revolución tecnológica son los conceptos más ligados al automóvil en los últimos tiempos. Aunque son las interfaces y entornos de infoentretenimiento los actores más protagonistas en esta revolución de la movilidad, es justo admitir que cada elemento que da vida al automóvil está sufriendo una evolución enfocada a la oferta de nuevas e interesantes posibilidades.

En este punto cabe destacar el papel del neumático que, a través de su aspecto convencional puede llevar a engaño, pues a grandes rasgos no encontramos diferencias de importancia desde sus orígenes. El neumático sigue siendo ese elemento primordial que nos mantiene adheridos al asfalto por el que circulamos y a su vez nos permite contar con un factor de gran importancia en la suspensión. De un tiempo a esta parte, el neumático ha sabido madurar para hacer suyas importantes visiones como el adiós definitivo al pinchazo o la llegada del verdadero comportamiento inteligente.

¿Hablamos de un neumático inteligente?

Hablamos de inteligencia cuando importantes fabricantes del sector especializado en la fabricación de neumáticos muestran diseños conceptuales capaces de modificar las propiedades de los neumáticos de forma totalmente autónoma. Un complejo diseño que busca adaptar superficie de contacto y coeficiente de rozamiento a las verdaderas exigencias de la movilidad.

Esta idea persigue poner en el mercado un modelo de neumático capaz de variar su superficie de contacto en función de la velocidad del vehículo. De este modo, ante mínimas exigencias de agarre a causa de una velocidad moderada, el neumático se sustentará en una superficie mínima a través de los hombros de la carcasa. Este mínimo contacto con la carretera permitirá limitar las pérdidas por exceso de rozamiento.

Por otro lado, conforme la velocidad del vehículo se incremente, el neumático será capaz de aumentar su superficie de contacto para brindar el mayor agarre del vehículo y el mejor reparto de las inercias en los momentos de fuerza. El resultado final tiene por objetivo poner en comunión los concepto de eficiencia, seguridad y altas prestaciones.

El potencial del neumático está aún por descubrir

Pero no hay que olvidar que la tecnología y la comunicación pueden y deben ofrecer más al mundo de los neumáticos. Así, una unidad de control instalada en cada uno de los neumáticos de nuestro vehículo será capaz de monitorizar todos los parámetros del trabajo desempeñado por la goma.

Toda la información generada será transmitida en tiempo real a una base de datos que estará sincronizada con el vehículo y nuestros dispositivos inteligentes. A través de este protocolo de comunicación, el usuario podrá conocer valores mucho más importantes que la presión de inflado, llegando a conocer la huella real de nuestras gomas durante su trabajo para poder reconocer los posibles fallos que existen en alineación, frenos o suspensión.

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