Todos conocemos la situación: vamos conduciendo de noche tan tranquilos cuando, de pronto, aparece un coche por el carril del otro sentido con las luces largas. O el coche que nos sigue las lleva puestas y se nos ocurre mirar el retrovisor. El resultado es el mismo: una sensación muy desagradable y peligrosa, el deslumbramiento. Y muchas veces, somos conscientes, somos nosotros los que provocamos eso con nuestras luces largas al no desactivarlas a tiempo.

La solución es de estas que suena fácil a primera vista, aunque en realidad después no lo es tanto: ¿y si diésemos con una forma de hacer que las luces largas no sean tan deslumbrantes? Eso es lo que están intentando un grupo de investigadores en la Universidad de Carnegie Mellon (Estados Unidos), con el objetivo de lograr que los reflejos humanos (cambiar a las cortas al ver un coche de frente), normalmente demasiado lentos, no entren en la ecuación.

Y hay buenas noticias: creen que lo van a lograr. A través de un proyector DLP (procesado digital de luz), controlan de forma exacta la luz que producen los faros. Al dividirla en un millón de haces de luz diminutos, el sistema es capaz de disminuir la luz o apagarla directamente de cada uno de ellos. Deja de deslumbrar, sí, y el conductor del coche con estas luces ni siquiera nota un descenso en la iluminación.

¿Cómo sabe el sistema cuándo debe apagar las luces y qué pequeños rayos exactamente? A través de una cámara que detecta a los otros conductores. Esta se comunica entonces con el sistema central, que comunica a los faros qué pequeños rayos debe apagar: los que calcula que llegarían a los ojos del otro conductor y lo cegarían.

El sistema está también siendo diseñado para funcionar cuando nieva o llueve mucho, otros de los momentos en los que hay riesgo de deslumbramiento. También a través de la cámara, se detectarán esas condiciones meteorológicas y se bloquearán las luces que normalmente se reflejarían sobre los copos o las gotas, por lo que también ayuda a mejorar la visibilidad cuando hace mal tiempo.

Aunque todavía están en fase de pruebas y les falta bastante camino, el avance podría ser muy importante para la seguridad en las carreteras. “Incluso tras 130 años de desarrollo de faros para el coche, más de la mitad de los accidentes y muertes en la carretera ocurren por la noche, a pesar de que hay mucho menos tráfico. Con nuestro sistema programable, no obstante, podemos hacer faros que dan más luz que los actuales sin causar distracciones para otros conductores en la carretera”, asegura Srinivasa Narashiman, uno de los responsables.

Dentro de unos años diremos adiós a los deslumbramientos.

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