Bienvenidos, queridos lectores,  a un episodio más de la serie “Sylvie al volante de su DS3 Cabrio”.  Vais a encontrar poco dato técnico-automovilístico en esta sección, eso es cierto, pero como compensación hallaréis nuevos modos de experimentar el placer de conducir porque cada vez que arrancáis el motor de vuestro Citroën DS os podéis llevar una sorpresa. No, no va a explosionar  ni se va a quedar en el sitio, sino que todos los días podréis vivir una nueva y excitante aventura y convertir lo que iba a ser un día corriente y moliente –luego hablaremos de moler- en uno absolutamente extraordinario. ¿No os tienta la idea?  A mí me tiene loca.

Pasión por las señales de tráfico exóticas, o sea, por todas las que son distintas a un stop o a un ceda al paso. Ésta para mí es sencillamente fascinante.

En episodios anteriores hacíamos kilómetros por Galicia. Y lo prometido es deuda, os comentaba que había descubierto un lugar espectacular en el que encima te alimentan a base de riquísima cocina casera. Vamos, que no se puede pedir más, pero hasta que llegamos a él, tela, telita… nos quedaba mucho por recorrer. Todo hay que decir que aunque caían chuzos de punta durante nuestra travesía, pudimos disfrutar exactamente igual de la conducción y del viaje y confirmar, una vez más, que nuestro DS3 Cabrio en modo diluvio funciona a la perfección. ¿Éxito atribuible a sus branquias frontales? Pues no. Esta característica acuática no es la determinante. Sí lo es la tecnología de la que va revestido todo el coche.

Nuestro DS3 Cabrio bajo el agua.

A los que os da miedo compraros un descapotable porque pensáis que puede tener goteras, os certifico que no. Que esas cosas se daban antes, os hablo de los años 80, y se daban en otras marcas, doy fe. Ahora las capotillas ajustan estupendamente y no os lloverá nunca dentro del coche salvo que vosotros queráis ir a cielo abierto en pleno chubasco, que hay gente para todo. Un “conduciendo bajo la lluvia” puede ser también un momento espectacular si estás enamorado, te ha tocado la lotería o te han subido el sueldo. Vamos, que hay que estar muy muy feliz para disfrutarlo.

El DS3 Cabrio se puede utilizar en lluvia perfectamente, ¡no temáis!

Lo que sí asusta son los precios a los que puede llegar el combustible. Que vale que el DS3 HDI consume poco pero vamos, algo sí consume. Amaya Arzuaga firma el vestido verde a juego con la eco-filosofía DS.

Como os decía, llegar al restaurante no fue pan comido aunque allí ya nos desquitamos con el pan y con el resto. En el trayecto de Pontevedra a Lugo, he de deciros que se va por una preciosa autovía que de repente desaparece. Como una broma pesada, en unos instantes te ves conduciendo por una carreterilla nacional visitando pueblo por pueblo, a una velocidad en la que sí te daría tiempo a ver ranas y lagartijas cruzando la carretera y a frenar y salvar sus tiernas vidas. ¿Una forma de incentivar el turismo? Es posible pero a mí esta circunstancia me recordó a los personajes de los antiguos cómics que se tiraban en paracaídas y en lugar de eso les salía un botijo pero por lo demás estupendo. Un viaje más que entretenido.

Repostaje del piloto sin perder de vista a la joya que destaca sobre el fondo. No era muy difícil con semejante inmueble.

De camino paramos en Arzúa, un pueblo famoso por su queso con denominación de origen Arzúa Ulloa y también por su miel. Imprescindible parar a comprar al menos una unidad  de una de las dos cosas y saludar así a las decenas de sacrificados peregrinos que pasan por este pueblo hacia Santiago de Compostela.

Recuerdos del camino.

No sabéis el gusto que da ir subida a tu Citroën DS3, calentita, seca y sin mover las piernas apenas,  y ver como grupúsculos de peregrinos sufren en sus carnes la lluvia y el cansancio. ¡Lo sé por repetida experiencia! En esos casos os puedo jurar que envidias a todo aquel que pase en coche aunque no sea un Citroën. Te subirías hasta con Jack El Destripador si te lo pide cortésmente aunque luego te trocee y haga makis con tus restos. Confirmado, se pasa muy mal en circunstancias adversas.

Sé que no os estoy animando mucho pero hacer el Camino de Santiago es maravilloso.

Y llegados a este punto de intimidad en el que reconozco que sí, que disfruto con estos pequeñísimos escollos ajenos –que no llegan a desgracias-, os tengo que confesar también, si es que no lo hice ya en anteriores capítulos, que carezco de un gen.  El gen de la orientación.  A mí me dais dos vueltas en una calle, sin taparme los ojos ni nada, y ya no sé dónde estoy. Las ciudades me parecen completamente distintas de noche y de día y si me tengo que guiar por mi intuición, no atino con el camino a escoger: Siempre, absolutamente siempre, el equivocado. Con deciros que explorando la selva amazónica ecuatoriana, me utilizaban para elegir la senda correcta ya que en todas las ocasiones mi elección era siempre la inversamente acertada… Como os podéis imaginar, para mí, uno de los inventos del siglo es el navegador. Y el de mi Citroën DS3 no me falla. Gracias a él y a las pacientes explicaciones de uno de los empleados del restaurante, logramos llegar a nuestro feliz destino: Mazo de Santa Comba.

La carretera para llegar a Mazo de Santa Comba es idílica.

Y aquí se vuelve a cumplir lo que os dije el otro día, los lugares con más encanto son aquellos que no están de primera mano. Mazo de Santa Comba es un complejo etnográfico –no enográfico-, compuesto por un molino harinero de dos piedras, un mazo mecánico construido al comienzo del siglo XX, una sierra y una “moa” de afilar.  Lo mejor para mí, el restaurante que alberga en sus entrañas, con vistas al río Chamoso y a un paraje de cuento lleno de musgo, árboles autóctonos y quién sabe si alguna que otra meiga.

¿Apetecible, verdad? Pues esperad que aún queda lo mejor.

Pasen y vean y si pueden, vengan y coman. Lugar ideal para declararse, para quedar de maravilla sin gastar mucho, para celebrar una encantadora comida de trabajo o para alejarse del mundanal ruido y entretener al estómago sin dar más explicaciones.

Comer viendo cómo discurren las aguas del río entre esa maleza no tiene precio.

Las vistas desde el baño.

Comida tradicional y exquisita: croquetas caseras, pulpo a la gallega, lacón cocido, porco celta…, buena bodega, ambiente estupendo y precio fantástico.

Por orden de aparición: empanada de zamburiñas, revuelto de grelos con jamón, huevos fritos de corral con chorizo y patatas (¿el plato más rico del mundo?) y surtido de postres.

Aquí con José Ramón, propietario de tan insigne restaurante.

No tendréis problema ninguno para aparcar. Tienen espacio suficiente para albergar a muchos DS.

No busquéis su página web porque no hay por eso os dejo los datos: Mazo de Santa Comba en Santa Comba sin número, desvío kilómetro 2-Carretera Lugo 546. Os dejo su teléfono para que no tengáis que investigar más de los debido: 982 304 577.

Y aquí termina esta húmeda historia. En el próximo episodio seguiremos ahondando en el maravilloso mundo de las carreteras, los coches y los conductores. ¡Ay, los conductores! Siempre con nuestro –y vuestro- Citroën DS, a la vanguardia en diseño y en la cúspide de la  seguridad en dos sentidos: el tecnológico y el glamourógico, ¡que no es poco!

El examen de glamour lo pasa con nota: llave a juego con la carrocería.

A seguir buscando rincones encantadores y chicos guapos con sus DS, ¡¡muchos besos y muy feliz otoño!!

Sylvie Tartán.

 

Comentarios

manu -

Y una edición limitada del DS3 design by Amaya Arzuaga ? Se admiten propuestas.

Kitty -

Ideal el pueblo gallego. cada vez veo mas DS por las careteras. Los reconozco por el blog!!!

Alberto -

Apunto la dirección del restaurante, ¡buen fichaje!

Ezequiel. -

Fantástica mezcla de naturaleza, preciosos lugares, paisajes y sobre todo experiencias de la joven señorita Silvye del reino de Tartán, que nos hace pasar un apasionante rato de lectura, exótica, glamurosa y con gran sentido del humor.
Sólo espero en esta vida, poder acompañarla algún día, cercano o lejano, a vivir una experiencia DS. Aunque tenga que utilizar métodos no muy convencionales y correctos para ganarme un puesto de copiloto.
Me recuerda a mi infancia, con los dibus de los autos locos, a la señorita Penélope Glamour, con el vehículo más exótico, mejor personalizado y mayor caché, que aun sabiendo que nunca podría ganar la carrera, disfrutaba conduciendo su vehículo por cada episodio y paseando a la par la belleza del vehículo y de la susodicha dama de tanta valía.
Como siempre genial, un gran acierto este blog que hace conocer la experiencia al volante de un DS, con una hironía fina y cultivada, a la vez que ingeniosa y llena de experiencias DS. Por qué todos los vehículos no son iguales…!!!!
Los DS eligen a las personas para que sean sus propietarios. No es cierto que cualquiera pueda tener un DS. Y si es así, en un acto de rebeldía nos negamos a creerlo.

Yolanda -

Me encanta el Citroen DS Cabrio. El vestido de Amaya Arzuaga es ideal para poner color en los días de otoño ¡¡Qué viajes te preparas Sylvie!!

lucia blanco -

Ideal el restaurante y tú perfectamente equipada. Besos!!

Sylvie Tartán -

¡Sería chulísimo, Manu! Me encanta esa diseñadora desde que hacía sólo jerseis. Hace muchos, muchos años. ¡Gracias y un beso!

Sylvie Tartán -

¡Yo también, Kitty! El rinconcito que os he mostrado es sencillamente encantador. ¡Un beso y mil gracias!

Sylvie Tartán -

¡Súper bueno! Eso sí, imprescindible si vas, que digas que lo has visto en este blog. 😉 ¡Un besote y mil gracias!

Sylvie Tartán -

¡Guauuuuuu! ¡Muchísimas gracias, Ezequiel, por este comentario! La comparativa con Penélope Glamour me rechifla. Y es cierto, los DS te eligen a ti. ¡Un abrazo fuerte y mil gracias!

Sylvie Tartán -

¡Muchas gracias, Lucía! Hay que rodearse de lo mejorcito siempre que se pueda. ¡Un beso y feliz fin de semana!

Ana Fernández -

Sylvie, nos hemos acordado mucho de ti. Hemos ido al sitio de Lugo que recomiendas y nos ha encantado. Es súper bonito y mágico. Muchísimas gracias pues si no hubiese sido por ti, nunca lo hubiésemos encontrado.

Sylvie Tartán -

¡Cuánto me alegro! Es que es un lugar escondido pero que merece mucho la pena. ¡Un beso, Ana y mil gracias!

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