Coger el coche y hacer kilómetros y kilómetros (¿deberíamos decir millas?) por carreteras rectas y polvorientas en las que solo de vez en cuando nos encontramos con algo. Un motel, una gasolinera. Seguro que tu mente ya se ha situado: películas y libros se han encargado de dejarnos claro que uno no ha hecho un road trip hasta que lo ha hecho por Estados Unidos.

¿Por qué tanto revuelo? ¿Qué tienen las carreteras americanas? Además de todas esas referencias en la cultura pop, todo ese halo de experiencia que hay que vivir, los viajes por carretera en Estados Unidos tienen un extra que da para muchas fotos: pasarás por cientos de atracciones turísticas (por llamarlos de alguna forma) de lo más extrañas. Aquí van nuestras once preferidas.

1. Beer Can House (Casa de Latas de Cerveza). John Milkovisch es un ex-tapicero que en 1968 se cansó de cortar el césped del jardín y lo sustituyó con cemento, mármol, rocas y madera. Cuando acabó este primer proyecto miró hacia su casa y decidió cubrirla de latas de cerveza. Tardó 18 años en hacerlo y se estima que utilizó unas 50.000 latas. Asegura que no sabe muy bien por qué lo hizo, simplemente le pareció “una buena idea” y “más fácil que pintar”. Está en Houston (Texas).

Beer Can House

2. Land of Giants o Farmharm of Colossi (Tierra de Gigantes). Un matrimonio, el de los Farnham, formado por un antiguo abogado de Washington y una neoyorquina decidieron dar un giro a su vida y se mudaron a West Virginia. Ahí empezaron una extraña afición: la de coleccionar estatuas gigantescas (de unos 6 metros, ninguna tontería) y colocarlas mirando hacia la carretera. La colección es ya muy grande y se puede ver en la pequeña localidad de Unge.

Farnham of Colossi

3. Carhenge. Si eres de los que nunca entendieron la fascinación que crea Stonehenge, quizás Carhenge te haga más gracia: es el proyecto de Jim Reinders, un señor que en 1987 decidió hacer una réplica sustituyendo las piedras por coches. Le hicieron falta 38 automóviles que pintó de gris mate. Hay hasta una tumba con tres coches enterrados, con una lápida que dice: “Aquí yacen tres huesos de coches extranjeros. Nos sirvieron mientras Detroit dormía. ¡Ahora Detroit está despierto y América es fantástica! Está situado en Alliance, en el estado de Nebraska.

Carhenge

4. Sede de Longaberger. Longaberger es una empresa fabricante de de cestas de madera de arce y para dejar claro cuál es su negocio principal, el edificio en el que se encuentran sus oficinas principales es… una gigantesca cesta. El fundador de la compañía, Dave Longaberger, quería que todos los edificios de la firma fueran así, pero cuando murió, sus hijas, que tomaron las riendas, decidieron que mejor no. Pero si vas conduciendo por Newark, Ohio, y de pronto ves una cesta de picnic gigante no te asustes. Ya sabes lo que es.

Longaberger Basket Headquarters

5. Blue Whale of Catoosa (Ballena Azul de Catoosa). Si tu mujer colecciona figuritas de ballenas y vuestro aniversario se acerca… ¿qué mejor regalo que construir una ballena azul gigante? Esto es lo que hizo Hugh Davis, que sorprendió a su mujer con una enorme ballena azul colocada en el pequeño lago que tenían en su propiedad, con tobogán incluido para saltar al agua. Cuando los dueños se hicieron mayores, la ballena estuvo a punto de quedar abandonada, pero fue cuidada por la comunidad de turistas y curiosos que se juntan cada varios años y la pintan y reparan. Está en Catoosa, Oklahoma, en el sur de la Ruta 66.

Blue Whale of Catoosa

6. Prada Marfa. Vas por la Ruta 90, al noroeste de Valentine (Texas) y de pronto, en medio de la nada, aparece una tienda de Prada. Al parar te darás cuenta de que en realidad es una tienda falsa, una instalación artística que si no fuese porque la puerta nunca se abre, parecería una tienda normal: en el escaparate hay bolsos y zapatos de Prada proporcionados por la propia Miuccia Prada.

Prada Marfa

7. Bola de heno (y pintura y sellos). Aquí van tres en uno: la bola de heno más grande del mundo realizada por una sola persona, Francis A. Johnson, que empezó a hacerla en 1950 y, tras cuatro horas de trabajo diarias, acabó 29 años después (en Darwin, Minnesota); la bola de pintura más grande del mundo (es una pelota de béisbol que ha ido recibiendo capas de pintura durante 27 años, hasta llegar a 20.000 y aumentar considerablemente de tamaño – en Alexandria, Indiana); y la bola de sellos (sí, sellos de correos) más grande, con cuatro millones y medio de sellos, en Boys Town, Nebraska.

bola de heno

8. Shoe tree (Árbol de zapatos). La historia americana reciente está repleta de árboles que se llenan de zapatos, aunque muchos de ellos han desaparecido. Siempre empiezan con una persona que lanza sus zapatos al árbol: si la acción es seguida por otros ciudadanos, el árbol florece (de zapatos o zapatillas). La Autopista 395 en California está bastante plagada de este tipo de árboles llenos de zapatos.

Shoe Tree

9. UFO Landing Port (Plataforma de aterrizaje de ovnis). Bob Tohak es un señor que desde niño creyó en los extraterrestres, en que no estábamos solos. De mayor, en 1994, decidió construir una pequeña plataforma para ayudar a nuestros visitantes del espacio exterior a aterrizar. Debajo hay un tanque con combustible (por si necesitan repostar). “Simplemente pensé: hey, un día cuando vengan quizá vengan antes a mí“. Está en Poland, Wisconsin.

UFO Landing Port

10. Freemont Troll. Esta atracción pasará desapercibida si no sabes que está ahí, pero ahora ya estás avisado: si cruzas el puente George Washington Memorial en el barrio de Fremont en Seattle (Washington), para y mira debajo del puente. Verás algo muy curioso: una enorme escultura de un troll, realizada como parte de un proyecto artístico para rehabilitar la zona de debajo del puente.

Fremont Troll

11. Cadillac Ranch. Otra instalación artística, esta en Amarillo, Texas, y se ve desde la Ruta 66: se trata de un tributo a la evolución de los Cadillac entre 1949 y 1963. Diez Cadillac enterrados (el capó y las ruedas delantera enterrados), en teoría en el mismo ángulo que la Gran Pirámide de Giza. 40 años después de la creación del Cadillac Ranch, los coches han cambiado mucho de estado (están llenos de graffitis y a muchos les faltan piezas), pero siguen siendo un must de la Ruta 66.

Cadillac Ranch

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