La cosa más sencilla del mundo es comprobar periódicamente las presiones de los neumáticos. Basta con hacerlo una vez al mes para mejorar los datos globales en cuestión de neumáticos circulando con malas presiones, que son realmente preocupantes. Si pensamos en el otoño que ya llevamos por la mitad de su recorrido, y en el próximo invierno, da que pensar el hecho de que la mitad de los coches que circulan en nuestras carreteras no lleve las presiones correctas.

Estos datos se desprenden de un estudio realizado por Michelin a partir de su última edición de la Campaña de Revisión de Neumáticos. Esta campaña se realizó en España y en Portugal este 2014, en colaboración con Repsol, y por segundo año consecutivo nos brinda datos esclarecedores (y a veces un poco estremecedores). Con 13.325 vehículos analizados en la época con mayor cantidad de desplazamientos (el verano), el 48 % de los neumáticos examinados llevaba una presión inferior a la recomendada.

Este dato contrasta con los buenos resultados encontrados en el desgaste, o lo que es lo mismo, la profundidad del surco, pues solo un 1,52% de los neumáticos analizados tenían una profundidad menor a los 1,6 mm reglamentarios. Hay que comentar, como dato, que en condiciones de lluvia también es legal llevar el surco con 1,6 mm de profundidad, pero es notablemente menos seguro, e influye de forma determinante en la distancia de frenado (se hace mayor) y en la estabilidad del coche.

Volviendo al tema de las presiones, es muy preocupante el hecho de que casi la mitad de los neumáticos analizados tuviesen una presión inferior a la recomendada por el fabricante. Es muy fácil entender cómo una presión inferior a la recomendada nos afecta negativamente en la conducción, sin más que pensar en cómo se deforma un neumático con baja presión cuando circulamos. Si ese diferencia de presión fuese de 1 bar, o superior, el riesgo de que reviente el neumático es más alto, y lo mismo ocurre con el riesgo de desllantar. No es ninguna broma, y ambas situaciones son críticas en la conducción.

Además las bajas presiones aumentan la resistencia al rodaje de los neumáticos, y por tanto consumiremos más combustible para mover el mismo coche, además de incrementar de igual manera las emisiones contaminantes a la atmósfera. Pero sin duda, lo más crítico es que estamos poniendo en peligro nuestra integridad y la de los nuestros, y también la de terceros, por el simple hecho de no revisar convenientemente nuestros neumáticos,  las presiones (al menos) antes de salir de viaje, y que pase el tiempo sin echar siquiera un vistazo a cómo llevamos “las gomas”.

Por eso, desde aquí te recomendamos que revises tus neumáticos, y si es el momento adecuado, que los cambies aprovechando la promoción vigente.

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