Era solo cuestión de tiempo: en la era de los coches conectados, tenía que pasar lo que pasó con los ordenadores y más tarde con los smartphones. La conexión a Internet abre muchas posibilidades y ventajas, pero también abre algo no tan bueno: un camino a los hackers. ¿Acabaremos hablando de antivirus para el coche? De momento, lo que ya hay es un gadget que evita que algún hacker malvado tome el control de tu vehículo.

Los responsables son Charlie Miller y Chris Valasek, dos hackers (de los buenos) que pasaron el año pasado intentando hackear un par de modelos de coches conectados, con resultados bastante preocupantes: lograron trucar los frenos o tomar el control del volante solo a través de comandos digitales introducidos desde un portátil conectado al puerto OBD del coche, y aseguran que se podría realizar de forma inalámbrica también. La conclusión estaba clara, había que tomar cartas en el asunto para evitar que algo así pudiese hacerse.

El resultado es un dispositivo anti-hackeos que funciona conectándose en el puerto OBD2 del vehículo. La primera vez que se conecta monitoriza y almacena cuáles son los modelos de datos típicos y rutinarios del vehículo. Después ya solo hay que cambiarlo al modo de detección para que vigile y detecte anomalías en la actividad (señales o comandos que se envían cuando no deberían, un flujo de datos anormal, etc.).

¿Cómo reacciona el dispositivo cuando detecta alguna de estas anomalías? De la forma más drástica para cortar todo contacto con el hacker: cerrando toda su conexión y desactivando acciones susceptibles de ser intervenidas, como la conducción automática o el asistente para no salirse de carril.

Los investigadores aseguran también que el margen de error (que el dispositivo salte cuando, por ejemplo, el coche está en un atasco) es escaso. Han realizado bastantes pruebas y nunca ha entendido mal las señales, principalmente porque las comunicaciones digitales de un coche son más predecibles que las de un ordenador. “Son solo máquinas hablando con máquinas”, asegura Valasek. “En el mundo de la automoción el tráfico está tan normalizado que es muy obvio cuando pasa algo que no debería pasar”.

Foto: Charlie Miller/Chris Valasek

¿Saldrá al mercado este dispositivo? La respuesta es no: los investigadores aseguran que solo querían probar a los fabricantes de automóviles lo fácil que es, por un lado, atacar los sistemas conectados de los vehículos y, por otro, proteger a los conductores de dichos ataques.

¿Las buenas noticias? De momento no parece que el mundo del cibercrimen se haya puesto a lanzar ataques contra coches conectados, y estos se limitan a los hackeos que se realizan desde el mundo de la seguridad con el objetivo de probar la vulnerabilidad de los sistemas informáticos (siempre con buena intención). Aun así, un poco de protección extra no vendrá mal. Y si de verdad es tan fácil, posiblemente no tardemos en verlo en casi todos los coches.

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