Estos días se celebra el 30º aniversario del viaje en el tiempo de Marty McFly, el protagonista de Regreso al futuro, la clásica película de Robert Zemeckis producida por Steven Spielberg en 1985. Y si hay algo que la gente recuerde de aquella película, además de los «patinetes voladores» y las zapatillas Nike que se abrochan automáticamente es la máquina del tiempo: un DeLorean DMC-12.


La historia del DMC-12 es una gran curiosidad del mundo de los automóviles deportivos. Concebido por John DeLorean y Giorgetto Giugiaro, y fabricado en Irlanda del Norte y Texas, fue el único modelo puesto a la venta en 1981 por esta marca. Se cree que se produjeron unas 9.000 unidades en tres años, antes de que la compañía entrara en bancarrota. Los datos son imprecisos porque se perdió gran parte de la documentación, hubo varias compras y recompras intermedias de los coches restantes, los motores, piezas y demás. En el excelente documental Car Crash: The DeLorean Story (BBC) hay infinidad de detalles al respecto.

Los productores de la película eligieron el DeLorean por su aspecto futurista, especialmente por sus puertas de ala de gaviota que se abren en vertical. Sorprendentemente este diseño no es incómodo: tan solo se necesitan unos 28 cm para la apertura completa del biplaza.

En cuanto a su potencia, el motor original era un V6 de inyección de 170 CV, aunque en algunas versiones alcanzaba tan solo 130 CV debido a las regulaciones sobre emisiones contaminantes. La velocidad máxima estaba entre 170 y 200 km/h también según diversas fuentes y versiones; podía pasar de 0 a 100 km/h en unos 8,5-10,5 segundos.

En la película se utilizaron tres DMC-12 distintos, llamados Hero A, B y C – alguno de los cuales todavía existe y está expuesto en los Estudios Universal. Curiosamente nadie avisó a la DeLorean Motor Company de que el coche formaba parte del atrezzo del rodaje, pero John DeLorean quedó naturalmente encantado con la elección e incluso escribió a los productores para agradecérselo. Por desgracia aunque aumentaron las ventas eso no sirvió para salvar la compañía.

Hoy en día se cree que quedan unos 5 o 6.000 DMC-12 en funcionamiento y existen decenas por no decir cientos de ellos tuneados para parecerse a la máquina del tiempo de la película. Algunos se alquilan para ocasiones especiales y muchos han protagonizado anuncios y cortometrajes de los fans.

En la película la justificación de la elección del DeLorean como «máquina del tiempo» es interesante. Como decía el Doctor Emmet Brown a su joven pupilo Marty: «si vas a fabricar una máquina del tiempo… ¿por qué no hacerlo con estilo?»

La realidad es que la alternativa barajada originalmente por los productores había sido utilizar… ¡una nevera! (sí: una nevera). Pero finalmente se consideró «poco cinematográfico» y demasiado vulgar.

Sin duda inspirados por el Jet Car de Las aventuras de Buckaroo Banzai (1984), donde participaron un par de ayudantes de producción, se eligió la solución ideal: un estiloso automóvil – incluyendo el famoso «condensador de fluzo» que también proviene de la misma película. De esta «inspiración» queda una pista: el número que figura prominentemente Jet Car es el «88», que es precisamente la velocidad que debe alcanzar el DeLorean para realizar el salto temporal: 88 millas por hora / 140 km en la versión doblada al castellano.

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