El frío de las mañanas tiene ciertas consecuencias, entre otras el vaho en los cristales cuando nos metemos en el coche y arrancamos el motor. La diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del cristal implica que en algún sitio se va a depositar el vapor de agua del ambiente. Será en el interior del cristal. Si el frío es intenso fuera, y sobre todo si el coche duerme al raso, es posible que hasta los retrovisores estén empañados, al igual que todas las ventanillas. La visibilidad que tienes va a ser muy precaria.

Por eso es conveniente desempañar cuanto antes los cristales, todos, y a la vez no convertir el coche en una sauna. En los coches modernos basta con apretar un par de botones y todo empieza a desempañarse, empezando por la luneta trasera, que cuenta con filamentos que se calientan para darnos rápidamente visibilidad, y siguiendo por el sistema de aire acondicionado, que hace el trabajo rápida y silenciosamente.

La mejor solución es el aire caliente… pero sin recirculación

Activar la opción de recirculación del aire es perjudicial para la tarea de desempeñar las ventanillas y parabrisas, porque estaremos haciendo circular el aire caliente que contiene toda la humedad del interior. Es mejor que entre aire “nuevo”, así que, por tanto, hay que cerrar la posibilidad de recirculación.

Lo mejor que podemos hacer es conectar el aire acondicionado a una temperatura correcta,  enfocando el chorro de aire hacia el parabrisas, y a los laterales del coche (las ventanillas). Hay que colocar la posición del ventilador en una potencia intermedia, es decir, que se note que hay corriente hacia los cristales que queremos desempañar. Será unos minutos, hasta que se estabilicen las temperaturas.

La temperatura correcta del habitáculo ayuda mucho. No es necesario regular el aparato de aire para que tengamos 28 grados dentro del coche, sino que basta con que estemos a unos cómodos 18 o 19 grados (que en invierno consideraremos “calor”, sobre todo gracias a la ropa que llevamos en esta época del año) para que se note el efecto sobre los cristales empañados. Por otro lado no tiene sentido agobiarse dentro del coche, y gastar combustible extra.

Lo que jamás hemos de hacer es frotar con un trapo (o con la manga) el interior del cristal para desempañarlo. ¡Prohibido! Limpiar el cristal por dentro es complicado si no se hace correctamente, y desde luego usar la manga del jersey no es la forma correcta. De hecho, si pensamos en esto, la limpieza interior de nuestros cristales ayuda a que no se empañen, sobre todo si una vez limpios aplicamos una capa de producto antivaho. Eso sí que marca la diferencia, ¿lo has probado?

Foto | Jason Trbovich

 

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