Ah, los semáforos. ¿Cuánto tiempo de nuestra vida hemos pasado parados en uno en rojo? ¿Cuánto combustible extra gastado por tener que hacer esas paradas? ¿Cuántas emisiones de CO2 le hemos regalado al aire? Un nuevo sistema, de momento en fase de pruebas en varias ciudades europeas (Vigo incluida) busca hacer el tráfico más fluido y preparar a las ciudades para un futuro inteligente. Se trata de Compass4D, una tecnología que alerta de posibles obstáculos en carretera, te dice a qué velocidad debes ir para pillar el semáforo en verde y te permite incluso enviar peticiones para que estos se abran.

Antes de primero emocionarte y después asustarte ante la perspectiva de poder pedir al semáforo que se ponga en verde para dejarte pasar (¿no sería el caos?), permíteme puntualizar un par de cosas: primero, que una petición para que el semáforo se ponga verde no significa que este lo vaya a hacer (dependerá de la velocidad a la que te acerques y de las circunstancias de tráfico del momento); y dos, que de momento la idea va más enfocada a vehículos como ambulancias y autobuses que a coches particulares.

Las ventajas de un sistema así con este tipo de vehículos están claras: en el caso de las ambulancias, se puede acortar el tiempo de los viajes (además de aumentar la seguridad al evitar que acaben saltando semáforos), en el de los autobuses, ayuda al cumplimiento de los horarios.

Pero Compass4D tiene más usos, todos destinados a hacer que el tráfico de las ciudades sea más fluido y que conducir por ellas sea más seguro. Red Light Violation Warning (RLVW, Aviso de violación de semáforo en rojo) alerta al conductor de que está a punto de saltarse un semáforo, y de que otro vehículo está a punto de hacerlo (para estar más atento en la intersección). Además, avisa de si se acerca un vehículo prioritario que se va a saltar el semáforo.

Otro de los servicios que ofrece la tecnología es el Road Hazard Warning (RHW) o alerta de riesgo en carretera, un sistema de envío de mensajes a los conductores que se acercan a alguna zona de riesgo (obstáculos, accidentes, retenciones, etc.), de forma que estos estén también más atentos al acercarse a la zona o incluso puedan escoger una ruta alternativa.

El tercer servicio es el de que ya hablamos, el que permite a los vehículos prioritarios y al transporte urbano tener prioridad al acercarse a semáforos y ver cómo estos se ponen en verde. Además, el resto de los conductores podrán ver en qué estado está el semáforo, cuánto falta para que cambie y a qué velocidad deben ir para llegar a él en verde, de forma que puedan adaptar su conducción en la medida de la posible.

Si las pruebas que se están realizando en las 9 ciudades europeas escogidas tienen éxito, posiblemente en unos años veamos a cada vez más coches con la tecnología instalada. ¿Te imaginas saber cuánto falta para que el semáforo cambie de color? ¡Hará las ciudades lugares mucho más conducibles!

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