Bueno, lo del desenfreno es sólo para llamar vuestra atención porque ya sabéis que, en Citroën,  de frenos vamos más que servidos. Vayamos al tema. Como veis, queridos, “Ellos me ponen” no cierra por mal tiempo; si a una le pone una cosa, le pone aunque llueva, si no la humanidad se habría extinguido un crudo invierno. Y aunque a priori pueda parecer que lo mejor que se puede hacer en época de borrascas y tifones a la española, es quedarse en casita al lado de un buen fuego –de chimenea, pasión o de las dos cosas-, ¡pues no! Hay vida más allá del plan sofá-manta, así que os propongo hacer de tripas corazón, que os levantéis dándole un manotazo a la pereza e introduzcáis vuestros cuerpos salerosos en un Citroën DS4 HDi. ¿Qué todavía no lo tenéis? Haremos la vista gorda pero allá vosotros. La fórmula para el plan “día de lluvia perfecto” sólo funciona con los ingredientes exactos. Pero no dejéis de leer que yo, al menos, os contaré mi experiencia.

Con mi DS4 HDi antes de La Gran Tromba de Agua. Él, con su máximo equipamiento y yo, con el mínimo. Vestido-jersey de Jean Paul Gaultier (años 90) y bailarinas Chanel. Sí, la bandera a la que os recuerdo es la de la Comunidad de Madrid. Gaultier es francés y de estas cosas pues como que no sabe.

El DS4 HDi. ¡Ay, ay, ay! Confieso que esa última D (de diésel) antes de subirme a este coche me producía cierta urticaria. Cosas de haber nacido y crecido en un entorno de feliz gasolina.  Pero de sabios es rectificar y claro, con un motor turbo inyección la cosa cambia. O mejor dicho, no cambia. Vamos, que me salía disparado en los semáforos, aceleración a tope y ninguna diferencia apreciable por el ojo humano femenino más pijotero. 160 caballos cabalgando por esas carreteras, todos juntitos y bien inyectados, han hecho cambiar mi credo que ahora incorpora las siglas HDi, cual mantra invocador de divinidades que habitan el cielo del reprise.

El salpicadero y todos sus instrumentos: diseño impecable.

Hecha esta aclaración, volvamos a nuestro plan del día. Aparte de divertirnos con el coche se supone que tenemos que ir a algún sitio. No vamos a estar dando vueltas por la M-30 y demás carreteras que circunvalan la urbe probando el limpiaparabrisas… que, por cierto, funciona estupendamente. Porque otra cosa no habré probado estos días pero los “limpias”, como así los llama en tono coloquial el propio ordenador de a bordo –tienen confianza entre ellos-, han llegado a la extenuación. Aún así, han aguantado y mantenido el tipo, tanto en modo manual como automático, haciendo absolutamente visible la luna panorámica, a pesar del ambiente hostil en carretera: Coches que nos echaban calderos de agua, vientos que se transformaban en tornados y  dragones que intentaban engullirnos (o casi).

El paraguas es otro de los elementos necesarios para el plan perfecto del día de lluvia. El vuestro espero que sea más masculino. Chicas, nosotras nos podemos permitir lo que queramos.

El detalle de la alfombrilla ribeteada, ¡un diez! Con esto ya me han ganado.

Una vez introducidos en el espectacular habitáculo del DS4, bitono  (blanco y negro) y “chaneloso” (de Coco Chanel), climatizador a pleno rendimiento y música suave y relajada que siempre ayuda a ir más despacio de lo habitual,  ya podemos estar un ratico aquí sentados probando botones. Que este parece el coche de James Bond, ya os dije que traía el máximo equipamiento (si lo pides y lo pagas, claro), así que no os extrañe que vuestro copiloto salga eyectado si os equivocáis de botón o le dais a propósito si se trata de vuestra suegra, cuñada o simplemente un amigo pelmazo.

Que piloto y copiloto puedan regular la temperatura de su espacio vital es lo que llamo yo un lujo necesario.

Volante ultra deportivo y ultra cómodo del DS4 HDi. Limitador y regulador de velocidad, equipo de radio y reproductor de música para Cd, USB… Todo lo puedes manejar desde aquí.

Y chicos, adoro la tecnología pero lo que no adoro en absoluto es leerme las instrucciones para comprenderla y poder sacarle el máximo rendimiento. Y es que todos tenemos nuestro yin –tonic, en muchos casos- y nuestro yang, esa dualidad de fuerzas opuestas pero complementarias con las que tenemos que arrear a lo largo de nuestra vida. Así que programamos el navegador, intuitivo sin necesidad de explicación previa y uno de los grandes inventos de esta época, para dirigirnos a una cápsula del tiempo. Eso sí, una refinadísima cápsula del tiempo que conserva verdaderas maravillas. Y es que nos vamos a ver una de las exposiciones más excepcionales del año, El Legado Casa de Alba, en Madrid, en el antiguo edificio de Correos, en la famosa Plaza de Cibeles y encima en un coche que encaja a la perfección con lo elevado del asunto.

Ojo a la sonrisa masculina en el lateral izquierdo trasero.

Tenía que buscar un destino a la altura y éste era el ideal. Aquí vais a poder ver más 150 obras y objetos, la mayoría expuestos por primera vez al público, pertenecientes a la Fundación Casa de Alba. ¡Todo un privilegio! La colección más importante de España –por algo el pasado jueves se desplazaron hasta aquí una veintena de embajadores de distintos países- se deja ver de lunes a domingo de manera intensiva y hasta el 31 de marzo. Si queréis guía, hay que avisar con 48 horas de antelación. Ya sabéis que los lunes cierran la mayoría de museos así que es un plan perfecto para mejorar el día más odiado de la semana.

Genoveva Casanova, responsable de Relaciones Institucionales de la exposición, el día de la visita de los embajadores. Ellos encantados, claro.

Espero que alguno de vosotros tenga previsto acercarse a la capital durante las vacaciones de Semana Santa para poder disfrutar de esta visita imprescindible. Que no sólo de fútbol y rallyes vive el hombre y no me mandéis a paseo por esta frase que ya sé que habría que añadirle más palabras: cerveza, amigotes y alguna otra cosa que no puedo mencionar en este foro.

Volviendo a la expo, aquí no os vais a encontrar sólo pintura y escultura sino piezas de mobiliario, prendas de vestir y alguna que otra curiosidad como este mapa dibujado nada menos que por el mismísimo Colón (año 1492), cuya cercanía aunque fuera en una urna, a mi me puso los pelos de punta.

Mapa de La Española.

O “La Virgen de la granada” de Fra Ángelico. Uno de los dos únicos Fra Angelicos que existen en España (el otro está en el Museo del Prado). Por favor, no confundir con Frangelico, el riquísimo licor de avellana al que tampoco le hacemos ascos, por supuesto, pero que no está incluido en esta muestra.

Los trajes del Rey del día de la Epifanía también son piezas interesantes como lo es la historia que llevan detrás y que allí podréis leer. El último que veis es el del Rey don Juan Carlos.

Otra obra interesante es el emblemático y bello retrato de Goya a la Duquesa de Alba. En la tienda allí ubicada venden réplicas del perrito con el lazo, totalmente “kitsch” e ideales para llevar en el  DS4 y ser pionero en la recuperación de esta moda perruna sobre ruedas que hizo furor en los años 60 y 70. ¿Alguien se atreve?

La Duquesa de Alba de blanco y de Goya.

Tras la visita, continuaba el diluvio universal, así que si os toca un día así, cosa que tampoco es muy frecuente en Madrid, lo mejor es esperar. No os mováis de ahí por lo que más queráis y subid a la segunda planta de este precioso edificio. Allí os encontraréis la continuación de nuestro plan perfecto. Una cafetería tranquila, bien decorada y estupendamente atendida. Un tentempié, con “pulguita” de jamón cortesía de la casa, antes de reanudar el camino de regreso, puede ayudarnos a superar con buen humor y alegría  la ingratitud climática.

Y nada, ni haciendo tiempo terminaron de caer chuzos de punta.  Por suerte, con el DS4 es imposible achantarse.  Ya he comprobado que frena perfectamente en lluvia y aparte, yo que estoy acostumbrada a ir en coches bajitos, éste tiene una altura superior a la normal con lo cual puedes ver y casi prever movimientos ajenos extraños  (como veis, la culpa siempre la tienen los demás y las cosas raras conduciendo siempre las hacen “los otros”). Tampoco hay que menospreciar el hecho de que por fin no tengo que sacar medio cuerpo fuera para recoger el ticket del parking, momento bastante comprometido para una que tiene su orgullo.

DS4 pillado en pleno anuncio de TV. Aquí se aprecia su altura, ¡qué bonita parte trasera! Para ver el anuncio completo pinchad aquí.

Y ya que os he puesto un fotograma del anuncio del DS4, con el lema “Feel the Drive” os invito a que lo veáis. Impactante, ¿verdad?  Todo sensaciones fuertes y excitantes que muestran  a la perfección el espíritu DS4, un coche cuya inteligencia –sabe lo que tiene que hacer en cada momento- es realmente divertida.

Para mí esto es un “feel the drive” en toda regla. Nada de cosas raras: encontrar sitio cerca de casa y además aparcar el coche en él.

En fin,  os seguiremos contando cositas sobre el DS4 HDi que da para mucho en el próximo capítulo y visitaremos algún sitio interesante. Continuaremos con lluvia, sí, pero también con belleza de líneas y sofisticación.

Os espero en unos días, justo antes de irnos de vacaciones, no falléis que pasaré lista.

¡Grandes besos HDi! ¡¡Ahora sí!!

Sylvie Tartán.

 

Comentarios

Kitty -

Yo también soy un poco contraria a las D, por el ruido, la aceleración… pero si nos dices que ha cambiado. Lo que me encanta es el interior

Julio -

Soy de tierras lluviosas y me has convencido. El DS4 me parece muy apropiado y estéticamente muy chulo.

Ramón Jurado -

Hola, en donde has encontrado foto tan espectacular de el cuadro de la duquesa de alba?

Sylvie Tartán -

¡Hola Ramón! En este artículo las fotos que no son mías me las envió el magnífico servicio de prensa de la Casa de Alba, que ahora mismo no recuerdo que empresa se lo llevaba pero, todo hay que decirlo, fueron muy profesionales y absolutamente encantadores. ¡Mucho gusto trabajar con ellos! ¡Un abrazo y mil gracias!

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