Los frenos es una parte del coche que nos debería preocupar, al menos en lo que se refiere a su estado, y a su mantenimiento. No en vano, los frenos son ese sistema que permite detener el coche cuando lo necesitamos, así que el hecho de que funcione a las mil maravillas debería motivarnos a conocer los síntomas de funcionamientos anómalos.

Ya conocemos a la perfección cómo es el sistema de frenado de los nuevos Citroën, y también supimos identificar los elementos que contribuyen a tener una frenada segura y eficaz, así que nos queda completar el círculo conociendo qué podemos notar en los frenos que nos indiquen un posible desgaste, fallo o avería.

Antes de nada, hay que decir que es muy complicado que los frenos fallen “de golpe”, es decir, que nos quedamos sin frenos de repente, como en las películas, o como puede pasar en la alta competición. En el caso de las primeras, el cine es entretenimiento, sin más. En el segundo caso, la alta competición, todo está tan ajustado que puede fallar. En ambos casos, no hablamos del Mundo Real, del día a día de cualquier persona “normal”.

Los frenos pueden fallar si nos empeñamos en calentarlos en exceso en un descenso pronunciado y largo que se produce un efecto llamado fading, que es lo mismo que decir que los frenos “se fatigan”, o pierden eficacia por cuestión de un aumento anormal de la temperatura de sus elementos de fricción (discos y zapatas), que resbalan como si estuvieran impregnados de aceite, llegando incluso a puntos de ebullición del líquido de frenos superando los 600 º C y que comprometen el tacto del pedal dejándolo “gomoso” o incluso su longitud, con el índice de peligrosidad que esto supone.

También pueden fallar si el líquido de frenos es “viejo” (sí, también tiene fecha de caducidad), o si entra humedad (debido a  su facilidad para captar el agua del ambiente), o se degrada, o se ensucia, o se cuelan burbujas de aire, normalmente debido al tiempo de uso.

Síntomas más indicativos de un mal funcionamiento de los frenos

Las vibraciones al pisar el pedal de freno no indican nada bueno. No se pueden confundir con las vibraciones del pedal por efecto del ABS, porque en ese caso estaremos frenando con mucha decisión. Nos referimos a vibraciones cuando frenamos con normalidad, es decir, pisando suavemente el pedal. En caso de tener vibraciones anómalas, acudamos al taller. La causa puede ser desde tener las ruedas desequilibradas, hasta un un incidente imputable a un desgaste excesivo o desequilibrado de los frenos.

La sensación a la hora de pisar el pedal de freno también indica muchas cosas: si el pedal tiene más recorrido que antes (si se hunde) podemos tener poca presión en el líquido de frenos, poca cantidad del mismo, o unas pastillas hechas polvo. Si necesitamos pisar más fuerte para conseguir el mismo efecto, revisemos pastillas y discos. Ojo porque puede suceder que simplemente tengamos los discos húmedos. Eso nos lo puede decir el mecánico a la perfección.

Si escuchamos (y sentimos) un chirrido al frenar, puede ser por varias causas: que debamos cambiar las pastillas, que haya entrado algún grano de arena, o algo de polvo sobre la pastilla, que fricciona contra el disco y “chilla”. El veredicto lo dará el taller, pero ante todo debemos saber que el desgaste de las pastillas implica pérdida de eficiencia, más cuanto más gastadas estén.

En este vídeo puedes ver más síntomas de que los frenos pueden estar en mal estado:

Es vital seguir a rajatabla el calendario de revisiones periódicas e inspecciones técnicas (la ITV) para asegurar que nuestro coche tiene los frenos perfectamente. Ahorrar en esto es no invertir en seguridad, y con la seguridad de todos no se ahorra.

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