Queridos lectores, ¡qué rápido pasa el tiempo! Cuando todavía estaba reponiéndome en Madrid de aquel sábado de bicicletas que no eran sólo para el verano, ya estoy de nuevo entre vosotros sin necesidad de que me invoquéis por métodos paranormales.  Al menos ¡por ahora! porque una no es eterna y esa hora llegará. Ni que decir tiene que espero que muy tarde y que tengáis Sylvie para rato.  Apunte: la cercanía del día de todos los muertos me está afectando. En fin, por ahora sigo viva, coleando y conduciendo que, como sabéis, es una de mis actividades favoritas by Citroën DS, ¡por supuesto! Así que, que nadie intente sobornarme con Ferrari, Lamborghini, Maserati o cualquier otra cosa terminada en “i” porque es tiempo perdido y sólo obtendrá un “no” por respuesta.  Del resto del abecedario ya hablaremos otro día.

La bonita A-52 vista desde mi precioso Citroën DS3 Cabrio HDI. Ahora entendéis que no quiera cambiar.

¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de mí? El lugar ya os lo he dicho y el modelo también. El juguetito que me ha acompañado para ir de ronda esta vez es uno de los favoritos del harén automovilístico. Un DS3 Cabrio HDI, de 90 cv y cambio secuencial, que  invita al relax en innumerables sentidos.

El interior en negro y azul y el exterior en negro y morado. El paisaje con el techo abierto lo elegís exclusivamente vosotros con la ventaja de que podéis variarlo todos los días.

El pequeño grande. Con él podréis también escoger entre ir hacia La Coruña (parece que aquí no optaron por el nombre oficial) o hacia Madrid. Incluso creo que podréis ir a más sitios. 

Si ponéis el coche en modo secuencial, con cambio de marchas, por ejemplo, tendréis la comodidad de poder ejecutar dicho cambio desde el mismo volante gracias a las levas. Si por el contrario, lo ponéis en modo automático, os sobra un pie porque el cambio de marchas lo hace solo. Ya os lo dije en otra ocasión porque suele ser el modo que yo elijo ya que a mí, la imagen y la sola mención de las levas me dan pavor y escalofríos.  Manías que tiene una que es de piñón fijo aunque no tenga bici.

Las levas. Podéis reíros, chicos, pero estoy segura de que muchas lectoras agradecerán estas flechas indicativas. Incluso, me atrevo a decir, muchos lectores.

Pues eso, que os sobra un pie, concretamente el izquierdo. Como no nos lo podemos desatornillar, ¿qué hacer con él?

Difícil cuestión. Por más vueltas que le di, sólo encontré un uso.

Pues una idea –que es lo que hago yo- es ir siguiendo el ritmo de la música que estaréis escuchando para ponerle banda sonora al viaje. Para mí,  dos cosas imprescindibles: música para tener un recuerdo nítido y perdurable en mi memoria y alguna parte del cuerpo moviéndose para descargar energía y solventar entre tanto mi problema de hiperactividad. Y yo no sé si estoy un poco danisorda y además peco de salerosa o es que uno de los efectos secundarios de segregar adrenalina es el taponamiento de oídos –consultaré a un médico-, pero a veces, cuando enciendo el coche pego unos brincos de tela marinera asustada con el volumen musical que yo misma he dejado. A punto he estado de darme con la cabeza en el techo. Menos mal que el del Citroën DS3 Cabrio es blandito.

Volviendo al tema podal, lo que no os aconsejo, es sacarlo por la ventanilla, cosa que ya he visto en otros usuarios y con otros coches, claro. Ya no sólo por cuestiones estéticas sino porque como tengáis un golpe os podéis descalabrar literalmente. Mejor llevar las dos extremidades cerca la una de la otra.  Si vuestro pie izquierdo además puede ir realizando alguna actividad distinta a rascar a su compañero de la derecha, pues estupendo, suerte que tenéis, siempre que no afecte a la seguridad de la conducción.

Otro motivo de relax es que sólo vais a parar en las gasolineras para tomaros un tentempié, estirar la pierna derecha (la izquierda, recordáis, ya iba estirada)  y/o dar rienda suelta a la creatividad fisiológica de alguno de vuestros órganos más activos y alegres.

El DS3 Cabrio diésel, lejos de los surtidores. Apenas les necesita.

¿Magia? Pues casi. Os lo digo yo que tengo comparativa. Ya sabéis que para poder hablar bien de algo hay que probar otras cosas similares. Ojo, he dicho hablar bien de algo, no de alguien. A ver si ahora lo vais a tomar como argumento para justificar el adulterio y no quiero ser yo la que encima os dé ideas. Y ello me recuerda que nunca he tenido la oportunidad de decir “esto no es lo que parece”, típica excusa a utilizar cuando te pillan en una situación, digamos, incómoda. Y me haría ilusión la verdad. Siempre me ha hecho gracia esta frasecita que ni siquiera he utilizado en los in fragantis en los que me he visto envuelta con la Guardia Civil de Tráfico. Que no son los que me gustarían, en los que quizás me desprendería yo voluntariamente de alguna cosa, sino en otros, en los son ellos los que me quitan involuntariamente otras bien distintas.

Esto sí es lo que parece. Solemos coincidir tomando café en el mismo p.k. pero poco más. Y si hubiera más, tampoco os lo podría contar.

¿Algún otro motivo para el relax? ¡Sí! Los frenos.

Señal indicativa de prueba de frenada. ¡Vamos con ello!

Con la comparativa formada con otros coches similares y la  experiencia con el DS3 Cabrio HDI podéis ir tranquilos.  El DS3 cuida de vosotros en todas las situaciones pero tampoco os paséis y menos ahora que nos han concedido la gracia de los 130 km/h en algunos tramos no vaya a ser que nos la quiten. Que digo yo, que ya puestos, podrían haber sido más espléndidos y soltarse un poco la melena que la créative technologie ha avanzado mucho. Cierto es que quizás lo hayan hecho porque no todos los coches que ruedan por nuestras carreteras son Citroën y porque no todo el mundo tiene la educación vial necesaria y el respeto hacia los demás para  hacer uso de unos límites más amplios.

Por esta carreterilla me da a mí que no van a permitir los 130.

Y  ante todo este cúmulo de tranquilidades, ya sólo nos queda disfrutar de la conducción y de los maravillosos lugares que nos ofrecen la geografía y hostelería nacionales. Por eso hoy os quiero descubrir, si no lo conocéis ya, La Quinta de San Amaro, un hotelito rural con encanto en Meaño (Pontevedra), de solo catorce habitaciones, con una decoración espectacular y un restaurante que da gloria verlo, comerlo y beberlo.  Forma parte de la selección de “Mi Guía de Rincones Favoritos” y, como suele ocurrir con los lugares más curiosos, no es de muy fácil acceso. Eso sí, una vez arribados, no os preocupéis de nada porque sí podéis dejar vuestro Citroën DS en su parking.  Aunque dejan aparcar a otras marcas, advierto que la experiencia nunca será la misma.

El DS3 y Sylvie acomodados cada uno en su sitio. Hórreo habilitado para descansar. ¿Quién fue la lista que dijo que en los hórreos no se podía vivir?

La piscina con vistas a la comarca del Salnés un día nublado. Otro buen motivo para relajarnos.

Algunos de los detalles y rincones de esta preciosa quinta, donde podéis alojaros o sólo comer, cenar o disfrutar de una copa o un café.

Una exquisita muestra de su cocina: Huevos rotos con jamón ibérico.

Y si todavía no os habéis quedado dormidos con tanta tranquilidad y con mi relato, os emplazo para el próximo capítulo en el que continuaremos en ruta. No en la 66, que está muy lejos, ni tampoco en la 666 que es diabólica, sino que nos acercaremos a la provincia de Lugo y a un restaurante ubicado en un pequeño paraíso. Un lugar absolutamente idílico donde nuestro DS3 Cabrio retozará feliz entre otoñales gotas de lluvia mientras yo planeo serle infiel con el DS3 Racing Gold Mat de 202 Cv y techo dorado. Una no es de piedra, este cura no es mi padre y esto no es lo que parece.

¿Creíais que os ibais a librar de mi estilismo? ¡Ja! Jersey de Armani Jeans, falda de cuero vintage y zapatos Magrit.

¡¡Un beso y a disfrutar del otoño sobre el asfalto!!

Sylvie Tartán.

Comentarios

Ezequiel -

Encantador relato, con ironía, gracia, estilo y saber escribir.
Como siempre leer el blog de citroen hace sacar una sonrisa, aprender de la ” creative tecnólogy” y descubrir lugares bonitos y excitantes para compartir con tu amado vehículo, o tu amada compAñia.
El Ds3 cabrio muy bonito y la combinación de colores, aunque atrevida, luce espectacular, cual digno familia DS, para no pasar desapercibido.
Lo último, deberían venderlo con la escritora, que hace sombra a la belleza del DS con su figura, estilo, saber hacer y simpatía.
Que más se puede pedir?

Yolanda -

Me ha encantado el post!!! El DS3 Cabrio, la Quinta de San Amaro y el modelito ¡Feliz semana!

Kitty -

Pues la verdad es que al principio me parecia el coche un poco macarra, pero ahora me parece estiloso. Buena semana automovilistica

Nauj Sozap-Ladiv -

Sigues sorprendiéndonos con la versatilidad de los DS y de la conductora. Muy elegante la amazona y su montura, como siempre, y gracias por acercarnos a lugares tan especiales y recónditos como esa hermosa Quinta de San Amaro. Gracias Sylvie !!

Vortex -

Debo reconocer que la falda negra con la que sale
la columnista da mucho caché al artículo, evidenciando, por supuesto,
sus buenas maneras a la hora de escribir.

Saludos.

Sylvie Tartán -

¡Muchísimas gracias, Ezequiel! Me vas a sacar los colores. Y hablando de colores, los de este DS3 a mi me encantan. La combinación del azul y el negro es muy elegante. Pero no pueden venderlo con la escritora porque sólo hay una unidad y saldría carísima, ¡ja, ja! ¡Un besazo!

Sylvie Tartán -

¡Muchas gracias, Yolanda! El DS3 y la Quinta de San Amaro nunca fallan. Mi modelito sí que puede fallar… ¡Un besote y feliz fin de semana!

Sylvie Tartán -

¡Gracias, Kitty! Bueno, importa mucho quien va dentro y cómo customiza su coche. Se ven coches de verdaderos dinerales totalmente “macarrizados” y cosas que hieren el buen gusto aunque se hayan gastado decenas de miles de euros. ¡Me alegra que te haya cambiado el concepto! Todo medicamento puede ser mal utilizado, ya sabes. ¡Un besazo!

Sylvie Tartán -

¡Graciñas, Vortex! La falda la he rescatado de mi armario y espero que dé mucho que hablar este otoño-invierno. 😉 ¡Un abrazote!

manu -

El coche cool , la quinta cool y la conductora lo más cool. Cada vez espero con más ansia el siguiente reportaje ” on the road”. Felicidades.

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