¿Está condenado el vehículo en propiedad? ¿Merece la pena comprar un coche para un uso esporádico? ¿Qué es eso de compartir coche o Car Sharing? Estas son algunas de las muchas preguntas que cada vez se realizan más y más personas al descubrir que eso de poseer un vehículo en propiedad se está convirtiendo en un lujo difícil de justificar en las grandes ciudades.

Tráfico, gastos, necesidad de aparcamiento, más gastos, responsabilidades… todas cuestiones relacionadas con la posesión de un vehículo como fórmula de transporte. Es inevitable observar como cada vez es más difícil seguir manteniendo un vehículo del que realmente no extraemos todo su potencial para hablar de una inversión justificada. Es entonces cuando conocemos de la existencia de una fórmula de transporte que nos brinda un vehículo sólo para el periodo de tiempo que lo necesitemos, pagando una determinada cantidad económica por el uso del mismo, ni más, ni menos.

¿Necesitamos un vehículo en propiedad todos los días?

El concepto es sencillo, pagar por el verdadero uso del coche. Si uso un vehículo tanto tiempo, deberé abonar tanto dinero en concepto de servicios, si no, podrán pasar meses sin conducir un vehículo que por ello no habré de pagar ni un sólo euro. ¿Tengo coche? No, ¿Puedo usar uno cuando me surja la necesidad? Sí, siempre y cuando exista la posibilidad de reserva y el servicio cuente con disponibilidad.

El Car Sharing nació como una herramienta para eliminar parte del tráfico rodado de las grandes ciudades, por lo menos parte de ese tráfico donde el vehículo apenas realiza un trayecto de ida y vuelta durante todo un día, permaneciendo estacionado el grueso de su vida útil. La idea entonces se enfocó en intentar reducir al máximo posible los denominados “tiempos muertos” del vehículo, buscando adaptar las necesidades de los clientes a un único vehículo para así satisfacer a muchos conductores a través de un único medio de transporte.

A lo largo de Europa, EE.UU. y Asia, las iniciativas de Car Sharing se han hecho más y más populares, viéndose aún más respaldadas con el uso de la movilidad eléctrica como nuevo frente en la reducción de emisiones dentro de las grandes urbes. Un ejemplo de esta apuesta la encontramos en el servicio Multicity puesto en marcha en la ciudad de Berlín a través del uso del Citroën C-Zero.

La red social del transporte

A su vez, el Car Sharing está experimentado un nuevo proceso de evolución para brindar aún más posibilidades a sus usuarios. La clave reside en unificar los servicios de transporte público y Car Sharing para ofrecer rutas completas a través de la combinación de diferentes medios de transporte.

Es justo resaltar que este último paso se muestra ambicioso y complejo al necesitar la combinación de diferentes factores, pero el resultado en diferentes proyectos pilotos es más que satisfactorio. El escaso margen de alcance del transporte público fuera de sus líneas habituales es subsanado por un servicio de Car Sharing en cada estación de llegada.

De este modo, el recorrido habitual de nuestro hogar en el extrarradio a la oficina situada en el centro urbano puede ser realizado empleando diferentes fórmulas dividas en radios de alcance. En el núcleo urbano encontraremos el uso de bicicletas y tranvías de superficie, en el siguiente área exterior serán metro y autobús las posibilidades de transporte, mientras que en el último área más exterior será el servicio de Car Sharing el que nos permitirá llegar hasta nuestro hogar. Así, ¿Quién quiere un coche en propiedad?

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