Aunque la utilidad y comodidad de disponer de un smartphone es indudable, también queda fuera de toda duda que su uso mientras se conduce resulta arriesgado y peligroso. Aún así, según un estudio de la campaña #StopChatear [PDF], millones de españoles admiten utilizar el teléfono móvil mientras conducen.

Las aplicaciones de mensajería como WhatsApp son las más utilizadas durante la conducción. Sobre todo se echa mano de el móvil cuando hay retenciones o durante las paradas en los semáforos; y eso a pesar de que la inmensa mayoría de los conductores encuestados conocen e incluso han llegado a experimentar, en mayor o menor medida y en primera persona, el riesgo que supone,

Más de 20.000 conductores (0,53% de los encuestados) han tenido ya un percance al volante por usar su smartphone y casi 560.000 (15%) han estado a punto de sufrirlo. Además, los conductores son conscientes de la peligrosidad de esta conducta, puesto que 9 de cada 10 califican de bastante o muy peligrosa la utilización del smartphone en la conducción. La sanción por utilizar el móvil o cualquier otro tipo de dispositivo sin manos libres es de 200 euros y 3 puntos.

Hace unos días tuve la ocasión de comprobar en un circuito lo diferente que resulta conducir manteniendo la atención en la carretera y a otros posible vehículos, obstáculos y peatones en comparación con recorrer el mismo trazando atendiendo mensajes en el móvil y tratando de responderlos sin detener el vehículo.

Al utilizar el móvil mientras se está al volante no dejan de suceder cosas alrededor y a lo largo del trayecto, aunque no las percibimos o las percibimos en menor medida. Prueba de ellos es que suceden dos evidentes: se circula de forma errática —dando pequeños volantazos— y a mucha menor velocidad desatendiendo además la forma correcta de coger y manejar el volante y la marchas, y eso a pesar de haber practicado el circuito y aprendido la forma óptima de circular por él con agilidad y seguridad.

La falta de atención prestada se comprueba cuando uno se da cuenta de que no recuerda haber recorrido partes enteras del trayecto, amén de la cantidad de conos que yacen sobre el asfalto al finalizar la prueba.

El vídeo se grabó con cámara oculta y la prueba consistía en leer una serie de mensajes recibidos y contestarlos sin detener el vehículo. En el vídeo se ve lo mucho que aparto la vista de la carretera para dirigirla al teléfono móvil. En algunos casos durante más de un segundo: a una velocidad de 120 km/h en ese segundo o dos que no se está mirando la carretera se recorren entre 30 y 60 metros «a ciegas». Una distancia menor de la que que se necesita para detener el coche circulando a esa velocidad.

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