La posibilidad de que el límite de velocidad máximo en carretera en España aumente a 140 km/h, es cada vez mayor, por lo menos en vías especiales como las autopistas de peaje.

Desde hace años las asociaciones de automovilistas vienen reclamando un aumento de los límites de velocidad, que si bien parece lógico y razonable en tanto la tecnología de los automóviles ha mejorado considerablemente respecto al momento en que se estableció el límite a 120 km/h en 1981, también tiene sus inconvenientes y detractores dado que también desconocemos las consecuencias que podría tener en las cifras de siniestralidad y el consumo energético.

Las mejoras en materia de seguridad de automóviles y carreteras

Desde el punto de vista del estado de la tecnología actual, es indiscutible que la seguridad de la mayor parte del parque automovilístico español ha mejorado considerablemente en más de dos décadas, sin que eso sea excusa para menospreciar la peligrosidad de las velocidades a las que nos movemos a diario por carretera.

Nuestros turismos están dotados de avanzados sistemas de seguridad activa que en muchos casos logran mitigar o incluso evitar los accidentes y su seguridad pasiva nos permite reducir las lesiones que sufren los pasajeros en el caso de que el choque sea inevitable. En 1981 era muy difícil encontrarse con algunos sistemas que hoy en día son de serie o en algunos casos ya van incluidos como tales en la mayoría de los vehículos que se comercializan, como el ABS, los airbag o los controles de tracción y estabilidad.

También es importante que el aumento de los límites de velocidad se lleve a cabo en vías en las que el estado del asfalto, la congestión del tráfico, el diseño del trazado y el mantenimiento periódico, así lo permitan, lo cual nos lleva al siguiente punto.

Límites de velocidad a 140 km/h para solucionar la crisis de las autopistas de peaje

El diputado Paco Vañó (Partido Popular) proponía la posibilidad del aumento de los límites de velocidad únicamente para ciertas autopistas de peaje, no sólo como respuesta a esta reclamación tan antigua, sino también como solución o ayuda para los problemas económicos y de viabilidad que atraviesan estas carreteras de pago en nuestro país.

Ese agravio comparativo, que en realidad no es tal, permitiría que aquellos que estén dispuestos a pagar por la utilización de una vía de peaje, puedan también conducir dentro de la legalidad con unos límites de velocidad más holgados y hasta un máximo de 140 km/h. Aunque esta regla no siempre se cumpla, son muchas las autopistas de peaje que hoy en día cuentan con un volumen de tráfico muy bajo (especialmente aquellas redundantes que tienen alternativas igualmente efectivas que no son de pago).

Lógicamente esto también requeriría un estudio de cada autopista y la implantación de los 140 km/h únicamente en aquellos tramos que sea posible y seguro.

La responsabilidad para conservar la seguridad en las carreteras

Pero alzar los límites de velocidad también requiere un ejercicio de responsabilidad, primero en el ejercicio de la conducción y segundo en la legislación. Cualquiera que sea el objetivo de una nueva norma, en este caso el aumento a 140 km/h de la velocidad máxima permitida, no se puede asumir una reducción de la seguridad en las carreteras y el consecuente aumento de los siniestros mortales en estas.

Probablemente esta sea una de las razones que más ha pesado en las elucubraciones de nuestros gobernantes y legisladores para que a día de hoy aún no se haya hecho efectiva medida alguna para el incremento de límites o incluso homogeneización con el resto de países de la Unión Europea.

Las dificultades energéticas lejos de resolverse podrían agravarse

Por último y con las dificultades económicas, en general, y energéticas, para concretar, que atraviesa nuestro país, no parece que cualquier medida que vaya a incrementar mínimamente el consumo de hidrocarburos sea razonable. Cada vez conducimos vehículos más eficientes, por diseño mecánico, aerodinámica o baja resistencia a la rodadura de sus neumáticos, pero el aumento quasi-exponencial de los consumos a la hora de superar ciertas barreras de velocidad sigue presente.

¿Sabías que – dependiendo de la naturaleza de su mecánica – un vehículo puede aumentar su consumo al pasar de 120 a 140 km/h en hasta un 25% si es diésel y un 35% si es de gasolina? ¿Y sabías que al contrario si rebajamos la velocidad de 120 a 100 km/h podemos ahorrarnos hasta un 21% en un diésel y un 30% en un motor de gasolina?

Fuente | Adicae

Foto | Galicia Ártabra

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